Fabian Muro
Cuatro bandas se proponen hacer bailar al Teatro de Verano al compás del hipnótico groove nacido entre los cultores del credo rastafari en Jamaica, el reggae. Hoy se realiza el festival Montevideo Reggae, que presentará a cuatro agrupaciones en el escenario carnavalero: Congo (ex Kongo Bongo) y Kimia Na Mokili de Uruguay, Riddim de Argentina y Tribo de Jah, de Brasil. El encuentro musical es una rareza en medio de tanto rock. Muy pocas veces, si alguna, se ha celebrado un festival de reggae en la capital uruguaya.
PASADO. Parte de esto tiene que ver con que luego de la muerte de la mayor figura del reggae, Bob Marley, no ha surgido artista o grupo que haya logrado una prédica tan extendida como el autor de No woman no cry. Pero el género sigue vivo a más de veinte años de la desaparición de Marley. En Uruguay, bandas como Abuela Coca, Mono Roots y los hoy rebautizados Congo han mantenido viva la llama de la música de Jah, con ayuda de grupos como No Te Va Gustar y Los Terapeutas, que también gustan de incursionar en el género.
A nivel internacional, no puede desconocerse la importancia del franco-español Manu Chao, uno de los más consistentes discípulos de Marley. Asimismo, han sido importantes las dos visitas que el grupo The Wailers, acompañantes de Marley en su momento, ha realizado a Montevideo. En ambas oportunidades, el grupo convocó a miles de uruguayos que quisieron revivir los cánticos de Get up, stand up y tantos otros clásicos.
Como se ha dicho, el reggae ya no se restringe a la isla caribeña. Desde el otro lado del Río de la Plata estará Riddim, una agrupación que ya tiene tres discos editados en independencia: Roots Riddim Reggae, Remando y Remando dub. A pesar de no contar con el apoyo de un sello importante en su país, el grupo ha logrado que sus discos también se editen en países como Estados Unidos, Venezuela, Costa Rica y Puerto Rico, a través de sellos especializados.
La presencia de los brasileños de Tribo de Jah será uno de los platos fuertes del Montevideo Reggae. El grupo cuenta con una larga trayectoria en Brasil, iniciada en Maranhao. En la Escuela de Ciegos de esa ciudad, cinco músicos fundaron el conjunto a principios de los años ochenta. Desde ese momento hasta la fecha, Tribo de Jah recorrió muchos kilómetros en Brasil, tocando, grabando y construyendo un público que le permitió a la banda sobrevivir sin el apoyo de un sello discográfico. Tribo de Jah también llevó su música a Guyana, Argentina, Francia, Italia y Estados Unidos, entre otros países. La banda también compartió escenario con nombres fundamentales del género como Alpha Blondy y se presentó en el prestigioso Festival de Montreaux, en Suiza.
LOCALES. Por Uruguay estarán Kimi Na Mokili, novel agrupación formada hace cuatro años que aún no tiene disco grabado y de la que aún se conoce poco. Por su parte, Congo es la banda que probablemente sea la más identificada con el reggae en Uruguay. El grupo comenzó como Kongo Bongo hace ya quince años, pero hoy se acortó el nombre porque uno de los numerosos músicos que integraron la banda durante ese tiempo se fue y se llevó el nombre: "Lo había registrado, y no lo pudimos usar más", explica el cantante y compositor "Chole" Gianotti, también conocido por ser la voz de Abuela Coca. Pero el cambio de nombre no detuvo a la banda, que supo estar en el "freezer" por largos intervalos en sus quince años de vida. "Algunos se fueron, otros volvieron, otros tuvieron otros proyectos, pero hoy estamos juntos de vuelta", dice Gianotti.
El regreso del grupo trae además un nuevo disco, Verdeverdad, tercera grabación del grupo y fue precedida por Kongo Bongo en 1993 (sólo en formato casete), De la noche a la manhá en 1996 y la recopilación Diez años, de 1999.
El nuevo álbum se viene "cocinando" desde hace bastante: "Venimos componiendo para este disco desde hace aproximadamente tres años, tocándolas en vivo y probándolas ante el público y ante nosotros mismos", dice Gianotti y agrega: "eso hizo que las canciones que se incluyeron en el disco fueron las que maduraron mejor, porque acumulamos muchas durante tres años. Por eso, nos sentimos muy satisfechos ante Verdeverdad. Estamos convencidos de sus virtudes porque tuvimos tiempo de evaluarlas. Ahora bien, no alcanza con tener buenas canciones, el disco también tiene que sonar, porque se ha avanzado mucho en ese rubro en Uruguay. Cuando nosotros empezamos, la producción y la grabación de discos de rock o, en nuestro caso un género aún más inusual, era más rudimentaria. Eso también contribuyó a la demora, porque queríamos contar con las condiciones necesarias para grabar un disco que estuviera a la altura de lo que se exige hoy", explica el cantante.
Verdeverdad fue grabado en los estudios de Sondor y Octopus y producido por la propia banda, que apuntó a resaltar el lado fuerte de Congo: "Nuestro ámbito natural es el escenario, tocando. Por esa razón, quisimos imprimirle al disco esa sensación, la de una banda tocando en vivo", concluye Gianotti, quien junto a Alvaro Albino coincide en que Verdeverdad no es un volver a empezar sino una muestra de permanencia en la escena del rock uruguayo.