Danubio recibe en su casa a Nacional. Para muchos, es el gran duelo del Torneo Clausura, el partido que puede definir, en parte, el futuro de ambos respecto a la Tabla Anual.
Si los danubianos se alzan con una victoria, le sacarán 12 puntos a los tricolores, una diferencia que parecería indescontable de aquí al final de temporada.
Por otro lado, si Nacional es quien se queda con el triunfo, estaría acortando la distancia de 9 a 6 puntos, una diferencia accesible que bien puede posibilitar que sea el conjunto tricolor el que termine mandando en todas las tablas.
Los dos llegan entonados y en ganadores. Con un estilo de fútbol muy similar y parejos en todas sus líneas. Habrá que ver cómo llegan sus figuras. Por lo general, este tipo de partidos cerrados, claves, decisivos, los ganan los futbolistas de clase.
Además, por si esto fuera poco, el encuentro será dirigido por el árbitro del momento: Jorge Larrionda, lo que le da —al menos en lo previo— garantía de buen espectáculo, sin cortes y sin festival de tarjetas.
"Ganar para que queden al alcance de la mano"
Gonzalo Castro desde que comenzó a jugar en el primer equipo tricolor se ha constituido en un jugador desnivelante. Como ha dicho Martín Ligüera, "cuando prende la moto solamente le pueden mirar el número". Y es así. Su velocidad y potencia en el pique resultan incontenibles para los rivales. El "Chori" Castro, así le dicen sus compañeros, cree que este encuentro ante Danubio es vital para el futuro de ambos en el Uruguayo. "No hay dudas que este es el partido. Los tres puntos nos pueden dar posibilidades para la obtención del Torneo Clausura, pero en este momento nosotros también apuntamos a la tabla anual. Sabemos que si le ganamos a Danubio los tendremos mucho más cerca, al alcance de la mano", indicó.
Respecto al sistema rival —con carrileros y no línea de cuatro— dijo que no cambia su posición ni su función en la cancha. "De repente La Luz se encarga de controlar al carrilero que vaya por mi sector pero si yo me quedo arriba, el rival, si me quiere marcar, no podrá ser salida para su equipo. A mí no me modifica en nada", señaló.
El juvenil reconoce que el apoyo de Hugo De León fue clave para su actual rendimiento. "En los entrenamientos, antes de que comenzara el Torneo Apertura, me di cuenta que me estaba ganando su confianza. Fue como si le demostrara que quería jugar y eso me motivó. Luego Hugo se la jugó y me puso de titular. No le podía fallar a él ni tampoco a mi. Esta oportunidad la estuve esperando hace un buen tiempo. Desde el 2002 estoy trabajando con los jugadores de Primera División y recién ahora pude llegar arriba", indicó.
Confiesa que en sus charlas con los referentes del plantel, surgen las comparaciones y los elogios. "Todos me dicen lo mismo: que parezco un puntero como los de antes. Claro, yo no los vi jugar, pero si ellos lo dicen hay que creerles. Ellos vivieron otras épocas y tuvieron la posibilidad de ver jugar a grandes jugadores".
"Es importante no perder"
Ignacio Risso es un tipo querido. Pero siempre es preferible tenerlo como compañero y no como rival porque no perdona. Es demasiado efectivo.
En diez partidos que lleva jugados entre el Torneo Apertura y el inicio del Torneo Clausura, lleva siete goles "todos en partidos diferentes", aclara el delantero. Y a cuál de todos más importante. De hecho, sólo Liverpool y Plaza Colonia fueron los equipos que no lo sufrieron.
Contra Nacional, Risso marcó el tanto de la igualdad de Danubio en el Torneo Apertura, pero esta tarde espera que su gol sirva para quedarse con los tres puntos y, posiblemente, con la tabla anual. "Esa es la idea", comenta. "Creo que este partido será muy importante para determinar el futuro de los mejores equipos del Campeonato Uruguayo. No quedan dudas que es una final como el resto de los partidos de este torneo corto, aunque éste tiene un gustito especial", reflexionó el delantero.
Ignacio no había regresado en su mejor forma física a Danubio. Un golpe en el tobillo lo había tenido a mal traer y la falta su falta de gol en los entrenamientos preocupaba a Gerardo Pelusso. "Por suerte, me recuperé a tiempo y pude responder en las que duelen, en los partidos por los puntos", indicó el delantero que confía en que este 2004 termine con el copa en la Curva de Maroñas. "Ojalá que sea así. Primero tenemos que pensar en la tabla anual y para lograrla será importante no perder con Nacional".