Un ejemplo de gestión

Si analizamos la experiencia de los últimos años del FNR podemos detectar diez características operativas que están en la base del progresivo éxito de su gestión, las cuales debieran ser tomadas en cuenta a la hora de encarar los acuciantes problemas de salud nacionales.

Las mismas son: 1) recopilación de datos fidedignos, 2) análisis de los mismos desde el punto de vista de la eficiencia, calidad, costos y resultados, 3) transparencia y comunicación de los datos y sus interpretaciones, 4) controles, 5) gestión basada en los usuarios, 6) responsabilidad en el manejo de los fondos, 7) autocrítica y mejora continua, 8) evaluaciones internas y externas, 9) proyección y prospección del futuro, y 10) fuerte liderazgo de un equipo de gente trabajando con objetivos claros.

La gestión basada en información completa y fidedigna, que cubre datos relevantes del amplio espectro de factores en juego en cada procedimiento en que interviene el FNR, es el eslabón de la cadena que permite estudiar los indicadores de efectividad del gasto, o inversión según sea el caso, y por lo tanto de su conveniencia o no. Hoy no sólo conocemos cuáles y cuántos procedimientos se llevan a cabo, sino su costo —real y comparado—, su efectividad, su evolución y su pertinencia.

Sabemos que sólo con datos no se logra avanzar en el conocimiento; hay que procesarlos, analizarlos, interpretarlos y sacar conclusiones que deriven en propuestas. Esto lo hace bien el FNR, toma decisiones, y además, hecho fundamental, lo comunica a los profesionales, las instituciones y la sociedad. Transparencia y apertura a la crítica constructiva es el resultado, base de la gestión basada en la mejora continua.

Antes y después de la recopilación de datos y su interpretación, el FNR realiza controles. La impronta de los mismos no es castigar errores o desvíos, sino subsanarlos. Lo que está mal debe mejorar, lo que está bien se debe optimizar. El interés primigenio no está centrado en quienes desarrollan los procedimientos y los facturan, sino en quienes lo reciben y financian: los usuarios y el conjunto de la sociedad. Los controles que sobre profesionales e instituciones se realizan son consecuencia de este objetivo principal. Esto, que parece un detalle, es clave para legitimar los controles y el posterior accionar del FNR.

El personal del FNR actúa con responsabilidad en el manejo de fondos que no le pertenecen. Tienen conciencia que son administradores de recursos que la sociedad se da para cubrir, con calidad, eficiencia y criterio, situaciones especiales. En el transcurso de algunos períodos del FNR estos principios se desviaron de los objetivos, hubo excesos, y hoy, por la gestión de quienes en él trabajan, esas situaciones mejoraron sustancialmente.

En el FNR se actúa con espíritu de mejora continua, con evaluaciones internas y externas, aplicando criterios de proyección y prospección del futuro. Son garantías, seguros y reaseguros del buen proceder.

Finalmente, todo se cimienta en el fuerte liderazgo de un equipo de gente capacitada trabajando por el bien común, comprometidos con los fines superiores asignados, y consustanciados con las formas de proceder. Han sido gestores públicos llamados a responsabilidad, y han respondido con creces.

Por esto y mucho más la experiencia del FNR constituye un modelo operativo a continuar, y su proceder debe ser tenido en cuenta al momento de plantear la necesaria e ineludible reforma de la salud en el país.

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