Conmemorando la Fiesta Nacional de Austria el Cónsul General Alfred Goller, invitó a un grupo de allegados, descendientes y personalidades diplomáticas a una cena en el Café Vienés.
La señora Barbara von Walterskirchen, encargada del café, fue la responsable de acercar la cultura austríaca a los invitados, compartiendo parte de la gastronomía del país. El wiener schnitzel (escalope vienes), el tafelspitz (carne cocida con guarnición), la exclusiva "Sachertorte" y el exquisito strudel fueron algunas de las especialidades que se pudieron degustar acompañadas de una cerveza fría o una copa de vino austríaco.