Pueblo Montes sigue su pelea por subsistir

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Santiago Pérez del Castillo, admitió que le preocupa la situación de Montes y se hizo eco del pedido de reapertura del Frigorífico Montes que la Comisión de Fomento local realiza desde hace dos años en que la empresa cerró sus puertas.

Sin compromiso asumido —salvo el de visitar el pueblo —culminó la entrevista que mantuvieron integrantes de la Comisión Fomento con Pérez del Castillo el jueves en la sede ministerial.

El 6 de noviembre, la comisión informará al resto de los pobladores, los resultados del encuentro con el secretario de Estado en una Asamblea de carácter general.

En virtud de la gestión del PIT–CNT, Santos, Baricione y Jerónimo Sureda concurrieron al Ministerio de Trabajo acompañados de Juan Castillo, Marcelo Abdala y Luis Centurión, en representación de la central obrera.

En la oportunidad plantearon la necesidad de reabrir el frigorífico e intentaron determinar por qué razón los dueños no acceden a venderlo si está "limpio" de deudas.

Aunque no prometió reabrirlo, el ministro de Trabajo y Seguridad Social sí se comprometió a visitar Montes e interiorizarse de la situación en el lugar.

El 6 de noviembre en asamblea "con el pueblo", los integrantes de la comisión informarán los resultados de este encuentro, momento en el que además, se resolverá qué pasos seguir.

Al día de hoy, sólo trece de 132 obreros — de un total de 300 — han cobrado la deuda que la empresa ostenta por conceptos de licencia, salario vacacional y aguinaldos entre otros, lo que sumado, es cerca de medio millón de dólares menos los pagos ya cancelados.

De acuerdo a lo informado por Santos, la Justicia entregó el compromiso de pago a Imporcard, quien estaba a cargo de la empresa con Bredford SA; ambas dieron la quiebra hace tres años y medio.

Después de clausurado, "nunca" la patronal se reunió con los funcionarios. "Simplemente se fueron", recuerda Santos.

Y al ser la más grande empresa de la zona, muchos se vieron obligados a irse de Montes, otros se mantienen "haciendo changas", otros prueban suerte en San Jacinto y los que pueden trabajan en Montevideo. Pero ganarse en la capital es más un gasto de boletos y tiempo — de cinco a seis horas viajando —por lo que no es redituable para quienes quieren seguir perteneciendo a su pueblo.

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