Pueblos a los que nunca llegó un candidato también fueron a votar

| Uno de los sitios que nunca fue visitado por un presidenciable es Paso de las Piedras del Arerunguá

REMOTO. El pueblo Medio Luto no reúne más de veinte casas y debe su peculiar nombre a una separación racial de los habitantes 300x197
REMOTO. El pueblo Medio Luto no reúne más de veinte casas y debe su peculiar nombre a una separación racial de los habitantes

SALTO | LUIS PEREZ

Hemos recorrido el país de punta a punta, pueblo a pueblo transitamos todos los caminos a lo largo y a lo ancho de la República". Esta frase hecha de campaña se puede atribuir a cualquiera de los candidatos. Sin embargo, la realidad es otra. Hay localidades a las que los presidenciables nunca fueron.

Quizás la distancia a recorrer es mucha para llegar a Paso de las Piedras del Arerungúa. Tal vez las pocas voluntades locales marcan un resultado deficitario en la ecuación tiempo y combustible versus votos.

La población de esta localidad, a 175 kilómetros de Salto y 100 kilómetros de Tacuarembó, está compuesta por no más de 70 personas.

Si alguna vez trascendió su nombre fuera de los límites departamentales, es por el hecho de que hace 100 años fue la cuna del jockey Irineo Leguisamo. Hace pocos meses, ese centenario fue celebrado en el local de la escuela No. 38 a la que asistió "El Pulpo".

Los habitantes de Paso de las Piedras de Arerunguá, aseguran que en los últimos años sólo fueron visitados por el intendente Malaquina y el candidato a diputado por el Foro Batllista Manuel Barreiro.

No sólo permanecieron ajenos a la campaña, sino también fuera del mapa electoral. Ayer, allí no hubo circuito, y unos cuantos ciudadanos sin locomoción ni dinero para viajar a la vecina Tambores (en Tacuarembó), se quedaron sin visitar la urna.

En este pueblo no les conocen las caras a los actuales gobernantes ni a los que vendrán. Así como los políticos no llegan, tampoco lo hacen sus imágenes: no existe la televisión, no se distribuyen diarios y la comunicación se limita a voces escuchadas en la radio cuando sobra algún peso para comprar pilas. En un pueblo tan empobrecido que la energía eléctrica es otro servicio que se suma al debe.

La precariedad de sus viviendas los obliga a pedir "un corte de rancho" y chapas de cartón cuando un forastero llega a hablar con ellos.

Una experiencia bajo los techos de Paso de las Piedras de Arerunguá en un día de lluvia, como lo vivió El País, basta para darse cuenta de las condiciones de vida.

Susana Silva y su compañero Oscar González se radicaron en Arerunguá cuando él encontró trabajo en una estancia cercana. Conviven en una construcción precaria con cuatro hijos. Susana acompaña a Oscar en alguna changa de esquila.

Ella no conoce a ningún político y estaba dispuesta a dar su voto a quien la ayudara. No fue escuchada y tampoco pudo votar: "Nadie se ocupó de nosotros, y qué vamos a ir hasta Tambores; si no tenemos ni para comer, menos para pagar un flete", señaló la mujer a El País.

Su vecina y "comadre" Tania González tiene 18 años, es madre de mellizas de 2 años y ni siquiera sacó la credencial cívica. Graciela Campos es viuda por segunda vez y madre de siete hijos. Desde la fiesta por el centenario de Leguisamo está esperando el ansiado "corte de rancho". "Se me llueve todo. Pase, va a ver a la viejita de mi madre que está ciega y la tengo que tapar con una capa para que no se moje; así no se puede vivir", expresó esta señora sin esconder nada ni recriminar a nadie.

Guedi Heriberto Alvez vive solo, se revuelve haciendo changas como alambrador, caprintero y en la esquila. le hacen falta chapas para el techo y maderas para enderezar la estructura de su rancho. Si todavía no se le cayó es porque un árbol del monte lo mantiene erguido. La naturaleza, por lo menos, está de su lado.

17 HABILITADOS. A Sauce del Yi, en Durazno, los candidatos nunca llegaron y la política interesa muy poco. "Gane quien gane igual hay que agachar el lomo", dijo Gustavo Ortega, productor de la zona. En esta apartada localidad del terruño duraznense sólo cuenta trabajar, vivir la de todos los días. Incluso la expectativa era casi insignificante respecto al acto eleccionario, dado que sólo 17 eran las personas habilitadas para votar.

En las internas el circuito de Sauce del Yi había registradocuatro sufragios: un inscripto y los tres integrantes de la mesa, que votaron observado.

"Acá no hay caudillos, no hay políticos, nadie viene a ver si precisamos algo, incluso eso se da en épocas de elecciones; la verdad es esa", relató un gaucho en camino San Borjas. Otro paisano acota: "será porque somos pocos y no hay mucho para ofrecer".

Un lugar al borde delmapa y sin juventud

MELO | HILTON C. MESTRE

Recostado entre dos pequeños cerros y cerquita de la frontera con Brasil, se encuentra un caserío popularmente conocido como "Pueblito Medio Luto" aunque su verdadera denominación es Puntas de la Mina.

Allí no hay más de 20 casas. En su mayoría son pequeños ranchos, algunos construidos con adobe.

La población de esta localidad de la quinta sección de Cerro Largo es de unas 40 personas. Se mantiene aún la característica que motivó la popular denominación de Medio Luto: mientras los blancos vivían en un sector, en otro ubicado más abajo estaban los negros.

En la parte "de abajo" hay una decena de ranchitos de los cuales muchos están vacíos. "La gente fue para otros lados buscando sobrevivir", indicó doña Delicia Araújo. La población de los ranchos ocupados no supera las 25 personas, que viven en estado realmente precario.

No hay luz eléctrica ni agua corriente, y sus moradores encuentran su fuente laboral, en su mayoría, de "changas" que realizan en las vecinas localidades de Pueblo Noblía o Aceguá.

Las jóvenes muestran total desesperanza para su futuro inmediato. "Deseo con el alma poder estudiar y terminar el liceo" confiesa Verónica Rodríguez de 17 años. Frustrados sus sueños de estudiar medicina aspira ahora a "ser maestra".

Angela Magallanes, de 18 años, se conforma con "poder trabajar en algo" que sea estable y le permita hacerse los gustos.

Puntas de la Mina o Medio Luto, llegó a tener casi un centenar de moradores. "A esta escuela, la 128, llegaron a concurrir más de 100 alumnos provenientes de diferentes lugares, pero hubo que cerrarla porque su población hasta hace poco tiempo era de cinco alumnos", relató su cuidadora Emilia Clavijo "nacida y criada en el pueblito Medio Luto".

Carteles políticos, afiches, banderas, pasacalles y balconeras brillan por su ausencia. "No llegó por acá ningún candidato", era el comentario, aunque Angela y Verónica, las únicas dos gurisas del pueblo, se animaron a precisar que "vinieron algunos delegados de ellos a reclutar gente".

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