Después de hacer cola frente a la mesa de votación y esperar su turno detrás de dos personas, el presidente Jorge Batlle sufragó ayer en la zona del Reducto a primera hora y se retiró a la residencia de Suárez donde pasó buena parte del día. En un breve mensaje a más de un centenar de periodistas uruguayos y extranjeros agolpados en el club Sportivo San Martín, Batlle proclamó que la jornada electoral traería "respeto a la Constitución" y a "lo que el pueblo decida".
La presencia del presidente en el centro deportivo de la calle Vilardebó 1189, un ex local de esparcimiento para empleados de una compañía cervecera, tuvo como común denominador los forcejeos entre periodistas y personal de seguridad, e incluso, una agresión a un reportero del programa argentino "Caiga Quien Caiga", que manifestó haber sido golpeado en el rostro por una persona que no pudo ser identificada en medio del borbollón cuando el presidente se retiraba.
Batlle sorprendió cuando llegó al club de la calle Vilardebó pocos minutos después de las 9 de la mañana, a bordo del vehículo particular de su secretario privado, un Ford Focus matriculado en Montevideo. Un reducido equipo de seguridad lo seguía de cerca. En cuanto se apeó del auto fue rodeado por decenas de cámaras de televisión y un enjambre humano dificultó su ingreso al edificio. Como pudo, se abrió paso entre la multitud que se movía a su paso, subió la escalera de la antigua casa y se dispuso a hacer cola detrás de dos personas. En ese club votaban personas que rondaban los 70 años, como el presidente.
ENTREDICHO. Se le notaba bastante molesto por el tumulto. Incluso, en los tramos finales hacia la mesa de votación, el presidente se abrió paso como ariete contra una muralla.
Tras unos cuantos minutos, Batlle recibió la orden de pasar al cuarto secreto. Fue el votante número 40 del circuito 1986. Entró al recinto seguido por el jefe de la custodia presidencial, que le esperó en la puerta. No tardó más de dos minutos. Entonces salió e introdujo la balota en la urna.
Luego no tuvo más remedio que enfrentarse al mar de micrófonos y cámaras que lo seguía. Tras pedirle a los periodistas que se ordenaran, el presidente anunció que daría un mensaje. Dijo que "por suerte para Uruguay, éste vuelve a ser un día completamente normal".
Recordó que durante la jornada se realizaban elecciones no sólo en Uruguay sino también en Chile, Brasil y Venezuela, y comentó que "América toda se encamina por la vía democrática, por la ley, la Constitución, y sobre todas las cosas por lo que el pueblo decida".
Al retirarse se produjo un entredicho con el periodista de CQC cuando éste le preguntó si conocía "al ladrón más grande que había en Uruguay, que es Tabaré Vázquez, porque va a ganar la elección por afano". Batlle no respondió y siguió a paso firme hacia la salida pero hubo un forcejeo con el periodista argentino.
Después, el periodista comenzó a manifestar que el secretario de prensa del presidente lo había golpeado y mientras la reducida caravana oficial se retiraba del lugar lanzaba insultos a todos los vehículos. "Era en chiste..." que le dijo eso al presidente, aclaró después.
"¿Hoy come milanesa?"
Mientras esperaba, Batlle hacía oídos sordos a los reporteros gráficos que le pedían que se volviera para registrarlo con el sobre en sus manos. También, ignoró algunas preguntas lanzadas al aire por periodistas: "¿A quién apoya, a Bush o a Kerry?", o "presidente, ¿hoy va a comer milanesa...?", en alusión a la elección de 1999, cuando salió retratado en los diarios ingiriendo una al pan. Pero Batlle no respondía. Solamente hablaba con las señoras de la fila. A una, incluso, le advirtió que no se olvidara de la credencial cuando salía del cuarto secreto.
Las cosas ahora son bastante diferentes. No sólo no comió milanesa al pan sino que tampoco siguió su cábala de las épocas de candidato cuando después de votar se iba a recorrer ciudades del departamento de Canelones.