Hace años. Un día en Ginebra Suiza. Llegaba el fin de semana gris y dudaba respecto a qué hacer. En Europa todas las distancias son cortas. Advertí que había un plebiscito. Sobre temas gravitantes para los suizos. Suiza, que se integra con una parte francesa, otra alemana y otra italiana, es un estado neutralizado desde las jornadas napoleónicas, lo que significa y así ha sido, que no participa de ningún conflicto bélico, lo que ha alimentado la salud de su sistema financiero.
La consulta ciudadana en este caso, apuntaba entre otras cosas a revisar el sistema de reclutamiento militar obligatorio, ya que los suizos no participan en guerras, pero cada ciudadano hace entrenamiento militar y tiene su uniforme y armas del ejército y grado en casa de por vida.
Con ánimo latino y "yorugua" resolví quedarme en Ginebra, pensando que vería una explosión popular y la "jarana" a la que nos tiene acostumbrados la vida por estos lares.
Domingo y el que suscribe en Ginebra. No vi una bandera, ni un coche, ni un mitin, ni una manifestación. Al otro día, lunes, por la prensa supe que había habido un altísimo índice de votación. Y, que lo propuesto y plebiscitado había fracasado.
Suiza tiene una calidad de vida de las mejores del mundo. Ha sido un país castigado. La guardia suiza del Papa, responde al hecho de que históricamente los suizos se alistaban como mercenarios, sirviendo a países distintos del suyo.
En los países en los que se vive mejor, una consulta a la población, es algo cotidiano, sin drama. Entre otras razones porque en donde han existido guerras y "maremagnums" de toda índole, la gente sabe que no hay varitas mágicas que de un día para otro permitan cambios revolucionarios y mejoren la calidad de vida milagrosamente.
Entre nosotros no es así.
Causa principal de que una elección nacional conmueva a la ciudadanía al punto de prácticamente paralizar el país, radica en el hecho de que los resultados electorales no son neutros. Hoy, un partido dominado por terroristas leninistas no arrepentidos (si hay arrepentimiento de la tropelía cometida contra la nación están a tiempo de manifestarla), aspira a ser gobierno nacional y la sensación de absoluta inseguridad que fuera y dentro de la república se percibe, es realidad consistente.
De lo anterior cuenta podemos dar los abogados ya que la consulta sobre cómo eludir las consecuencias de un gobierno fidel-chavista, están a la orden del día ¿Quién en su sano juicio, va a dejar depósitos en los bancos o realizar inversiones, en un lugar en el que el gobierno sea de los Mujica y los Fernández Huidobro?
Hacerse la pregunta es responderla.
¿Acaso se puede creer en un Ministro de Economía nombrado de antemano y por oportunismo en la puerta del Fondo Monetario Internacional en Washington, USA, al que las porciones mayoritarias de su partido ayer no le dejaban subir a la tribuna y al que hoy dicen le harán oposición ?
Manuel Gálvez en su biografía sobre Aparicio Saravia, relata que cuando los "dotores de lengua sobada (Luis Alberto de Herrera dixit), le pedían programas, el caudillo respondía:
Mire, con un ¡viva la Patria! y un ¡viva el Partido Nacional!, me parece suficiente".
Dr. Jorge Larrañaga, porque el principal programa son los hombres —acompañando tu enorme esfuerzo— desde aquí, un soldado más de la causa te envía un ¡Viva la Patria y viva el Partido Nacional! Y, hasta la victoria siempre.