TOKIO
Un nuevo y violento terremoto de 6,1 grados en la escala de Richter sacudió ayer el centro de Japón, dejando 20 heridos y sembrando otra vez el pánico entre los que habían vivido el sismo que devastó la región de Niigata el fin de semana pasado.
El terremoto se produjo en horas de la mañana y su epicentro fue ubicado en la comuna de Hirokami, a 200 km al noroeste de la capital y a 10 km bajo tierra.
El terremoto se sintió con fuerza en algunos lugares de Tokio, donde las torres del centro de la ciudad vacilaron durante largos momentos. La Agencia Meteorológica afirmó que no había peligro de tsunami (maremoto).
Las imágenes transmitidas por las cadenas de televisión japonesas mostraron algunas escenas de pánico en los cientos de refugios públicos de la región de Niigata donde, desde el domingo, se encuentran aún 86.000 personas. Por lo menos 20 personas resultaron heridas.
Japón, situado en la confluencia de cuatro placas tectónicas, con miles de temblores por año, podría verse afectado en cualquier momento por un megasismo. El terremoto de Niigata, cuyo último balance oficial es de 31 muertos y 2.530 heridos, es el más mortífero después del de Kobe en enero de 1995, que provocó la muerte de 6.433 personas.