ONALASKA | AFP y ANSA
La campaña electoral en Estados Unidos entró ayer en su última semana con el candidato republicano, George W. Bush y el demócrata, John Kerry, formulando ataques cruzados sobre Irak y el manejo de la eco- nomía.
Los rivales políticos están concentrados en 10 Estados indecisos, que serán los que decidan los comicios del 2 de noviembre.
En Wisconsin, Bush defendió el balance económico de su gobierno y criticó los planes de Kerry en un discurso pronunciado en una pista de hockey sobre hielo.
"Mi rival promete aumentar sus impuestos y, desafortunadamente para nuestros propietarios de pequeñas empresa, esa es una promesa que la mayoría de los políticos tienen a mantener", dijo Bush a sus seguidores.
Cerca de allí, en Green Bay, Kerry se centró en el tema de la seguridad nacional. Dijo que durante los pasados cuatro años Bush había fracasado a la "hora de volver a Estados Unidos suficientemente seguro".
Los sondeos de opinión muestran una carrera cada vez más reñida, en la que Bush mantiene una ligera ventaja.
POLEMICAS. La información sobre la desaparición de unas 350 toneladas de explosivos en Irak, poco después de la invasión estadounidense, sirvió de punto de apoyo para ataques de Kerry.
"Tras haber sido advertido sobre el peligro de depósitos de explosivos en Irak, el presidente fracasó a la hora de protegerlos. Los terroristas podrían utilizar ese material para matar a nuestras tropas, nuestro pueblo, volar nuestros aviones y edificios. Esta es una de las grandes metidas de pata de este gobierno", dijo Kerry.
Allegados a Bush respondieron que no hay riesgo de que ese armamento sea utilizado con fines terroristas.
PROGRAMAS. Paralelamente, diversos analistas señalaron que el presidente Bush, y su rival, John Kerry, coinciden en la importancia de un programa de seguridad nacional y de lucha contra el terrorismo, pero difieren en los modos de implementar ese plan.
Además, el aspirante demócrata es el único que subraya la necesidad de sanar problemas de desempleo, seguro médico y social, y de vigorizar la economía, lenta tras la recesión de 2000-2001.
El eje de la agenda general de Bush se orienta a afianzar la hegemonía militar norteamericana en el mundo y, en particular, en Medio Oriente, como estrategia para contrarrestar cualquier amenaza contra los intereses de Estados Unidos.
En el frente interno, Kerry asegura que generará empleos mejor remunerados mediante desincentivos fiscales a las corporaciones de servicios y manufactureras en condiciones de permanecer en Estados Unidos.
Pero si Kerry gana el 2 de noviembre, llevará a cabo una revisión presupuestaria total, con un plan de achicamiento del déficit, y financiación extrapresupuestaria para los colosales gastos de defensa que se implementaron tras el 11 de setiembre de 2001 y las guerras en Afganistán e Irak.
Eleccion indirecta
La elección presidencial en EEUU no es directa, sino que quien nombra al presidente es el Colegio Electoral, en el que hay 538 votos electorales, de los 50 Estados del país.
A cada estado se le adjudica un número de votos electorales, según el tamaño de su población y su potencial económico. El ganador en cada estado, por pequeña que sea la diferencia, se lleva todos los votos electorales de ese territorio.
Para proclamarse presidente, un candidato necesita hacerse con 270 del total de 538 votos electorales.
Este sistema hace posible que un candidato sea elegido presidente con un número total de votos populares inferior al del derrotado, si consigue el número suficiente de votos electorales, como sucedió en los comicios de 2000. Entonces, Bush logró 271 votos electorales pero obtuvo a nivel nacional medio millón menos de votos que Al Gore.
En torno a las 21.00 horas, hora de Washington (23:00 de Uruguay) podrían conocerse los primeros resultados en la costa este.
Serena nova a votar
Serena Williams, una de las reinas del circuito femenino de tenis, aseguró ayer que se abstendrá de votar en las elecciones estadounidenses por motivos religiosos.
"No voy a ir a votar porque soy testigo de Jehová y trato de no involucrarme en asuntos políticos. Eso iría contra mi religión", dijo la tenista de 23 años.
A pesar de ello, aseguró que tiene una opinión formada respecto a los candidatos pero dijo que estaba en la posición de "no señalar a nadie con el dedo".