"No tenemos medios para investigar los delitos bancarios o cibernéticos"

EDUARDO BARRENECHE

El director de Investigaciones, Eduardo Tellechea expresó que, en los últimos meses y "en forma frecuente", comenzaron a surgir denuncias de secuestros simulados, la mayoría de ellos protagonizados por jóvenes que no querían explicar su ausencia a sus familiares.

El inspector Mayor de la Policía de Montevideo explicó que, en algunos casos, los simuladores llegaron a inflingirse cortes en sus brazos para otorgar una mayor verosimilitud a sus palabras.

Tellechea también destacó que las ferias montevideanas se transformaron en el destino final de los objetos robados y advirtió que, hasta el momento, no existe una solución a este problema.

El siguiente es un resumen de la entrevista mantenida con Tellechea:

—¿La Dirección de Investigaciones y la Policía en general está preparada para atrapar a los delincuentes de ‘guantes blancos’ que cometen grandes fraudes bancarios o a través de Internet?

—Creo que no. La Policía Nacional no tiene los elementos necesarios para hacer una investigación profunda y seria de delitos importantes de estafas o de maniobras de envergadura.

—¿Qué le falta a la institución policial?

—Tecnología de última generación y capacitación del personal. Lo que podemos enfrentar con nuestros recursos y medios son aquellas maniobras un poco burdas de estafas como las planteadas recientemente en el Banco de Previsión Social con falsificación de afiliaciones. Hubo 10 procesados por ese tema.

—Entonces delitos bancarios y aquellos fraudes a través Internet no podrían ser investigados por la Dirección de Investigaciones.

—Exacto. Es imposible detectar a ese tipo de delincuentes porque no tenemos acceso a la información ni a los medios para llegar a ese tipo de maniobras.

—En Uruguay, ¿son comunes las estafas?

—En lo que va del año se recibieron 847 denuncias por estafa. La gran mayoría están vinculadas al caso Cammarota.

También hay delitos de libramiento de cheques sin fondos o vaciamientos de empresas. Por cheques sin fondos, las denuncias fueron 470, mientras que por falsificación de documentos fueron 153.

Por ejemplo, las falsificaciones no es un tema preocupante en este momento. Son muy burdas. Han desaparecido los artistas que protagonizaron historias de tremendas falsificaciones de billetes falsos o firmas.

Ahora nos enfrentamos a la falsificación de documentos bastante desprolija con tarjetas de crédito, magnética, pases libres ‘truchos’ de ómnibus y carné de salud.

—¿Considera que este año Montevideo es más segura que el 2003?

—No existe la seguridad absoluta en ninguna parte del mundo. Debemos evaluar si existe o no seguridad. La seguridad existe en Montevideo. No hay un libertinaje en la calle. Sí se comete algún delito, pero estos se reprimen. La delincuencia está contenida dentro de parámetros normales.

Lo decía Wilson Ferreira Aldunate: vivir en democracia tiene un costo. Y la sensación de inseguridad que se vive es el precio a pagar por la democracia.

—El uruguayo tiene la certeza de que en las ferias puede comprar objetos baratos. También sabe que los mismos son robados. ¿Qué opinión tiene de ese fenómeno?

—Realmente es así. Hay ferias que son el destino final de muchísimos objetos productos del hurto. Esos objetos no tienen ninguna numeración que permita su identificación. A un ciudadano le roban el auto y las ruedas, que no tienen ninguna identificación, van a parar a la feria.

El dueño de la rueda la puede reconocer en la feria. Pero, ¿cómo prueba que es la suya? Mientras, el feriante señala que compró esa rueda en otra feria.

—¿Cómo se soluciona ese problema?

—Lo que se podría hacer es impracticable acá. Cada elemento de un auto tenga un número identificatorio. En Estados Unidos, las llantas de un auto tiene un número. Este no se puede borrar. Eso acá no lo tenemos.

—El circuito económico ilegal se cierra cuando muchos uruguayos concurren a la feria a comprar objetos robados.

—Si no existiera esa compra, no habría hurtos ni un lugar donde vender esos objetos hurtados.

—Asesores del Encuentro Progresista sobre seguridad indicaron que en el país existe una red de receptores de artículos robados, que se transforma en el destino final de todos los hurtos ocurridos en el país. ¿A usted le consta la existencia de una organización de ese tipo?

—Yo no creo que exista una red de ese tipo. Si alguien sabe eso, tendría que informarlo a las autoridades competentes. En Investigaciones se están haciendo permanentes procedimientos. En el 2003, unas 1.500 personas fueron procesadas por la Justicia ante procedimientos efectuados por Investigaciones o iniciados por Radio Patrulla.

En lo que va del año, ya fueron procesadas unas 1.200 personas por todo tipo de delitos. Mientras que la cantidad de detenidos superó los ocho mil.

De esas averiguaciones, no surge que exista una red para reducir o guardar cosas robadas. En varias jurisdicciones policiales se encuentran desarmaderos de autos robados y no surgen conexiones entre ellos. Por lo tanto, no manejamos esa información.

—En los últimos meses, hubo tres casos sonados de homicidios: la mujer que murió empalada con un palo de escoba, el crimen del taxista y el homicidio de una mujer en el Buceo. ¿Es elevado el porcentaje de asesinatos sin aclarar en el país?

—En un congreso internacional, mencionamos que en Montevideo hay un promedio de 120 homicidios por año. Una carcajada irrumpió el locutorio. Tanto venezolanos como colombianos decían: ‘eso es lo que nosotros tenemos por fin de semana’.

Tenemos que adaptarnos en el mundo que vivimos. La tasa de homicidios de Uruguay es muy baja comparada con otros países. Eso no quiere decir que estemos conforme. Son hechos que suceden en todo el mundo.

En este momento se están aclarando cerca del 80% de los homicidios. Estamos hablando de problemas pasionales donde siempre quedan en evidencia el móvil del hecho o donde no se identifica el autor.

Por ejemplo, el caso de ‘la empalada’ es muy raro. Se trata de una mujer que vive sola y con problemas psiquiátricos. No tenía rutina. Ni un familiar como referencia. Eso lleva que sea muy difícil la identificación del móvil y el elemento de prueba que determina la responsabilidad para el autor.

—En los últimos meses, Investigaciones ha recibido muchas denuncias de secuestros ¿Qué está ocurriendo?

—Hay una conducta que tiende a generalizarse. Sobre todo entre los jóvenes, cuando desvían su actividad normal y no quieren informar de ella en su domicilio. Dicen que fueron secuestrados y por esa causa no dieron un examen o llegaron tarde a la casa.

Esta Dirección ha tenido reiteradas denuncias por este hecho y, afortunadamente, se detectó que fueron fingidos. Solo en el último mes, hubo tres casos de simulación de secuestro.

Esas personas llegaron a cortarse los brazos para fingir el secuestro.

—¿Son comunes las pungas en el centro de Montevideo?

—Sí, es un delito muy frecuente, aunque no recibimos denuncias todos los días. Sin embargo, sí detectamos diariamente a los punguistas circulando por líneas del centro montevideano y que tienen una gran afluencia de pasajeros.

Hemos detectado un caso de un punguista que usaba una tarjeta de pase libre de minusválido de la Intendencia de Montevideo. Esta tarjeta fue reintegrada al municipio y el individuo fue procesado. En la Intendencia se hizo pasar por incapaz para para obtener la tarjeta.

—¿La Policía no cuenta con pase libre para reprimir a los punguistas?

—La Policía no tiene pase libre. El delito de los pungas se comete encima del ómnibus. Eso hace que la represión sea muy díficil. Al bajar de los ómnibus, el punguista se desprende de la cartera para eliminar la prueba. Además, muchos de los afectados no hacen la denuncia en el acto, ya que descubren que fueron robados cuando llegan a su casa.

Ahora se denuncia hasta el robo de un par de zapatos

Hasta mediados del mes de setiembre, ocurrieron 37.260 hurtos y 4.050 rapiñas en Montevideo, según estadísticas brindadas por el Departamento de Hurtos y Rapiñas.

Mientras que el delito de copamiento, considerado violento junto con la rapiña porque implica el uso de un arma de fuego, ocurrieron unos 540 en lo que va de este año.

"Se puede argumentar que hay más denuncias. Ahora se recepciona una denuncia de un robo de un par de zapatos deportivos hasta de un pantalón de una cuerda de ropa. Antes eso no se denunciaba", explicó el director de Investigaciones, Eduardo Tellechea.

Según el jerarca policial, el aumento de la denuncia ocurre porque los ciudadanos entienden que "debe hacer saber el hecho ilícito" a las autoridades. "También pudo ocurrir que los delitos aumentaron. Pero son cosas que no se pueden medir. La sensación de inseguridad es subjetiva y depende del grado de acercamiento del actor con un delito", explicó.

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