Iglesia critica Halloween y lo compara al pedido de limosnas en la vía pública

| Monseñor del Castillo dice que es un "juego extorsivo" en el que niños se disfrazan de "personajes perversos"

El obispo Luis Del Castillo, secretario general de la Conferencia Episcopal Uruguaya, criticó duramente la celebración de Halloween en Uruguay. Del Castillo dijo que le parece inapropiado lo que esta fiesta anglosajona "promueve en los niños".

Según el obispo de la diócesis de Cerro Largo y Treinta y Tres, el mecanismo que Halloween invita a hacer a los niños es: "disfrazarse de personajes perversos para ir puerta a puerta diciendo, ‘o me das lo que te pido o te hago pasar mal’, se amenaza con una represalia".

Del Castillo se refería a que en esta fecha —se festeja el 31 de octubre— los niños salen por sus barrios a pedirle dulces a los vecinos.

"Es lo mismo que está pasando en los semáforos", comparó monseñor Del Castillo, "donde muchos de los niños que piden una moneda por limpiar el vidrio o hacer malabarismos son muy correctos, pero otros están reaccionando agresivamente".

"Desde el punto de vista pedagógico me parece de lo más contraproducente este juego en el que los niños se disfrazan de personajes malignos, piden un chocolatín o un caramelo y si se lo dan, cantan algo o agradecen de alguna forma; si no se lo dan, la reacción es mala", expresó el secretario de la Conferencia Episcopal.

Monseñor del Castillo entiende esa práctica como un juego perverso y extorsivo. Tampoco está de acuerdo con prácticas similares, pero motivadas por los padres. Por ejemplo, amenazar a los niños con el argumento de que si no se portan bien, Papá Noel no les va a traer regalos. "Eso no es buena educación", dijo.

Por otro lado, el secretario general de la conferencia episcopal subrayó que "la introduccion de Halloween a nuestro país es fruto del consumismo que mueve la máquina de una economía globalizada". "Es importante que tengamos conciencia de que consumimos estos productos que no necesitamos para nada, sólo por la promoción que reciben", afirmó.

Del Castillo se lamentó de esta invitación amplia a consumir cosas "superfluas e inútiles".

"La actividad como tal puede haber tenido alguna dimensión religiosa que en este momento no la tiene", reconoció el obispo, "pero en el fondo es una distorsión de una fiesta cristiana, porque el 1º de noviembre es la fiesta de Todos los Santos, y esta es la vigilia de Todos los Santos, pero en vez de proponer a gente ejemplar como modelo de vida, personas humanas que han actuado bien, se invita a disfrazarse de personajes fantásticos, irreales y perversos".

Halloween siempre despertó polémicas desde que se empezó a festejar en Uruguay. Algunos dijeron que se trataba de una práctica cultural foránea que se intruducía en el país con fines comerciales. Y otros sostuvieron que la gran mayoría de los componentes de nuestra cultura, desde la dieta al idioma, han sido "introducidos" desde el extranjero. Como se ve, en este Halloween de elecciones, surgen nuevos puntos de vista para la hoguera de la polémica.

"Es igual que en carnaval"

El Colegio Inglés es la institución montevideana que festeja Halloween con más despliegue. "Los chicos conocen la historia de la fiesta, que data de la época de los druidas, y todo el mundo disfuta como si fuera un Carnaval. Hay disfraces de hadas, de Caperucita Roja, de Superman, y la fiesta no tiene una connotación demoníaca", dijo Edith Consolandich, directora del centro.

Datos

culto. Los disfraces de todo tipo, el culto al miedo y al horror, y la celebración de lo fantástico forman parte de la tradición de la Noche de Brujas.

opciones. En Estados Unidos, que ha promocionado ampliamente esta celebración a través de las producciones de su industria audiovisual, lo más esperado por los niños es salir a golpear puertas. "Trick or treat" es la consigna. Dulce o truco.

recompensa. Los vecinos generosos son recompensados con el agradecimiento de los pequeños monstruos, y los desconsiderados se ganan su desprecio y malos augurios, e incluso algún improvisado hechizo.

santos. Esta costumbre evoca los antiguos desfiles del día de Todos los Santos que se hacían en Inglaterra.

tortas. En ellos los ciudadanos pobres pedían comida y las familias debían darles una especie de pan con pasas llamados "tortas de las almas".

oraciones. Cuantas más tortas recibían los pobres más oraciones debían decir por los muertos de las familias que les daban alimento.

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