El senador Mujica le faltó el respeto a la periodista Raquel Daruech. "No se haga la ‘choriza’" o "no sea choriza", fueron sus palabras. En una u otra versión, tan grosero calificativo es inadmisible entre personas educadas. Y mucho menos lo es, dirigido a una dama por parte de un prominente dirigente político.
Prominente por ser la primera figura del sector mayoritario del Frente Amplio y primer candidato de su lista al Senado, que será la más votada en ese lema. Y que, en consecuencia, ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión presidencial del Dr. Vázquez, si este llega a ganar las elecciones. En tal supuesto, toda vez que el ex Intendente debiera viajar o pedir licencia por otras razones, sustituido que fuere por el señor Nin Novoa, ocuparía Mujica la presidencia del Senado y de la Asamblea General.
Mujica tiene antecedentes en materia de destrato verbal a otras personas. Trató de nabo a Néber Araújo, calificó de "choricez" a un error del economista Viera y amenazó con mandar a sentarse en el excusado —traducimos— a no pocos de sus correligionarios. En otros tiempos, usaba la violencia física y material, armas de fuego mediante. Ahora usa la violencia verbal, sin distinguir entre adversarios y compañeros políticos, entre periodistas y quienes no lo son, entre damas y caballeros.
Se nos dirá que es su estilo, que más bien es una falta de estilo. Que consiste en ir contra la corriente en casi todo, en despreciar las formalidades, en desterrar los buenos modales y reducir todo —hasta lo más solemne— a expresiones de vulgaridad chocante. Si eso es mera táctica electoral o refleja su personalidad, ya que algunos dicen que el estilo es el hombre, que otros lo averigüen.
Con tales armas, no con las de antaño, cuyo uso bien caro pagamos, él y todos los uruguayos sometidos a una dictadura ominosa, llegó hasta donde llegó, dijera Perogrullo, que ya es demasiado. A la vista están su agresividad y su absoluta falta de respeto por quienes no se amoldan a sus opiniones y a sus intereses. Y que se irrita cuando no le hacen el gusto. En esa materia, dista de ser el único en el Frente, pero otros disimulan. El, no.
¿Si así es, estando todavía en el llano, cómo será si comparte el poder? ¿Si llega a Ministro o Presidente del Senado? Hoy importa señalar que ello dependerá de como voten los uruguayos De nada valdrán futuros arrepentimientos.