Como si fuera poca la zozobra que producen en la gente los continuos secuestros que no cesan (el martes raptaron en Moreno a la hija de un empresario), la terrible noticia de un joven de 15 años, que no se sabe bajo qué impulsos tan dementes se transformó de pronto en múltiple asesino, dejó a la sociedad argentina toda, en una especie de estado de conmoción.
Episodios tan horribles como el ocurrido en el año 1999 en una escuela de Littleton, en el Estado de Colorado, donde 12 adolescentes fueron muertos por otros dos alumnos o el caso de aquellos niños ingleses, que horrorizaron al mundo, al saberse que habían matado a uno pequeño, se tiende a ubicarlos como aberraciones de otras latitudes y no como algo que pueda suceder aquí mismo.
VICTIMAS. Mientras los familiares de las víctimas fatales y los heridos no logran consolar su dolor o su preocupación, y el padre del inesperado criminal pide perdón llorando, el desgraciado hecho provoca tantas reflexiones como interrogantes, en los distintos estamentos sociales. Entre las autoridades del sector educativo, las de gobierno y la sociedad civil en su conjunto.
Descifrar los porqués de esta aberrante conducta no es tarea sencilla, ni tampoco lo es encontrar la manera de impedirla, pero sin lugar a dudas, no es posible permanecer indiferentes. El Ministerio de Educación admitió que no tiene una base de datos propia, de seguimiento de casos de violencia escolar, aunque aclara que cuentan con varios programas que intentan disminuirla. Uno de ellos, llamado Centro de Actividades Juveniles, según parece ya ha tenido bastante éxito en San Pablo, Brasil.
En esta urbe extremadamente iracunda, desde la aplicación de estos planes se dice que han bajado notoriamente los índices de brutalidad y los de deserción escolar. Por medio de ellos, se busca que los fines de semana se acerquen las familias a los centros de estudios, para desarrollar distintas actividades conjuntamente. Otro programa exitoso es Mediadores Escolares, en el cual docentes y alumnos se entrenan para resolver mediante diálogo, los conflictos de las clases, de modo de generar el desarrollo de la comprensión mutua y evitar los choques.
PROGRAMAS. Si bien esta no es la manera, insucesos como el ocurrido sirven para estimular la atención y las acciones necesarias para neutralizar los gérmenes de salvajismo que hoy se detectan por doquier. Abundan en la juventud carenciada y no sólo en ella, debido a la pérdida de ciertos valores o el trasiego de ellos, que se detecta. Esto se debe a factores tan diversos como el aumento de la pobreza y la marginalidad, así como a los nuevos hábitos y mensajes culturales que se han incorporado en la época actual, donde la violencia es un ingrediente permanente que abarca desde el mundo de las noticias, hasta el del entretenimiento y el de los juegos cibernéticos.
AMENAZA. Mientras miles de personas salían a la calle o acudían al cementerio en demostración de solidaridad, el ministro de Seguridad de la Provincia, León Arslanian, que en el día antes había denunciado un complot para matarlo, nuevamente pasó a remover a decenas de oficiales y suboficiales de la fuerza, 37 en total. Estos se suman a los 800 policías separados de la Fuerza desde el mes de marzo, bajo acusaciones y sospechas de ser parte de bandas de secuestradores extorsivos, trata de blancas y causas de narcotráfico. Aún cuando el Ministro aclaró que esta medida no estaba directamente relacionada con la amenaza hacia su persona, la del subsecretario de la cartera y el camarista Fernando Maraboto, el hecho contribuye a aumentar la inquietud y la mala impresión respecto del estado en que se encuentran las fuerzas del orden. Más allá de las críticas generadas dentro de las mismas filas, por la reacción ministerial que de inmediato hizo pública la situación, haciéndose eco de un llamado anónimo, lo que se advierte es una alarmante descomposición de la Institución y la incapacidad de las autoridades para cambiar la situación, lo cual contribuye a agudizar la grave sensación de indefensión en la que viven actualmente los habitantes de Buenos Aires.
MISION. Al mismo tiempo partía para Washington la misión económica, integrada esta vez con el nuevo Presidente del Banco Central. Nombramiento que no fue mal recibido, pero que demuestra que los gobiernos argentinos continúan sin resignarse a otorgarle a esta Institución la autonomía que debiera. Se trata del noveno titular en 41 meses. Desde que se declarara el default, hace 33, este es el momento en el que se ha observado un clima de mayor optimismo, respecto a una salida de este serio embrollo. A pesar de ello, el FMI ha vuelto a insistir en la obtención de un alto nivel de aceptación de la oferta y no es fácil pronosticar un desenlace favorable si la Argentina se mantiene en sus trece, en cuanto a una quita del 75%. Si las negociaciones vuelven a hacer agua, será un feo golpe para el país, porque si bien las predicciones hablan de un crecimiento del 7% para este año y del 4% para el próximo, es indispensable que se abra el chorro de las inversiones extranjeras, porque sólo con el precio de la soja no se puede mantener el crecimiento. El año pasado la Argentina fue el destino 14 de las inversiones en América Latina. Esta ubicación demuestra lo imperioso que es subir posiciones en esta escala para continuar progresando y que sus beneficios alcancen en mayor o menor medida a todo el entramado social.