Bagdad - Bagdad se cubrió hoy de horror y de sangre con la explosión de tres coches bomba en 45 minutos que mataron a 44 personas, entre ellos 37 niños que se habían acercado a soldados estadounidenses que estaban repartiendo caramelos.
El triple atentado, uno de los peores desde que asumió el 28 de junio el gobierno interino iraquí, fue reivindicado por Tawid wal Jihad, la organización que dirige el jordano Abu Musab Al Zarqawi, que según Washington es el brazo iraquí de Al Qaeda.
Además, las autoridades informaron que unas 200 personas resultaron heridas, entre ellas 10 militares estadounidenses. La ocasión era un motivo de festejo para los vecinos del barrio Yarmuk, una zona residencial cercana al centro de Bagdad: se inauguraba una nueva red cloacal.
Eran las 13 de una jornada de más de 35 grados centígrados, con un acontecimiento excepcional en una Bagdad marcada por la violencia cotidiana. Decenas de personas, custodiadas por soldados estadounidenses y agentes de la Guardia Nacional iraquí, se acercaron al acto para inaugurar los trabajos de la red cloacal del barrio.
Fue entonces cuando un automóvil blanco llegó al lugar a gran velocidad y estalló en medio de la multitud. Fue la primera carnicería de la tarde: adultos y niños cayeron muertos en la calle. Brazos y piernas diseminados por el suelo. En medio de las corridas desesperadas, llegaron socorristas y vecinos y transeúntes para ayudar a los heridos.
En medio de la confusión llegó al lugar un Mercedes Benz negro que explotó y causó más muertos. La carnicería era total, pero hubo otra trampa para los que se acercaron a asistir a las víctimas. Otro coche bomba, el tercero, estalló en medio de la multitud y completó la masacre.
"Había pedazos humanos por todos lados. Fue algo horrible. La mayoría eran mujeres y niños", dijo el sargento Arkan Hussein, militar de la Guardia Nacional desde su cama del hospital de Yarmuk, donde se recupera de las heridas en una pierna y en el abdomen.
En la evacuación de los heridos entraron en acción los helicópteros estadounidenses de MEDEVAC (evacuación médica militar), que los llevaron hasta el hospital del barrio, saturado por los dos centenares de víctimas, muchas de ellas en estado crítico. Esta matanza con coches bomba fue el episodio más sangriento de la jornada, pero no el único.
En el oeste de Bagdad, otro coche bomba explotó en un puesto de bloqueo militar en el que murieron dos policías iraquíes y un soldado norteamericano. En otra base cercana a Bagdad un soldado estadounidense murió en un ataque de la resistencia, y en el norte un coche bomba mató a cuatro personas en un puesto policial iraquí ubicado en Tall Afar, en la frontera con Siria.
En cuanto a los secuestros, seis iraquíes, dos libaneses y dos indonesias empleados de una empresa de energía contratada por el Pentágono fueron raptados por el grupo Ejército Islámico en Irak, de acuerdo a la cadena de TV Al Jazira.
Los captores exigen que la empresa Jubail cese sus vínculos con Estados Unidos y el gobierno interino iraquí.
En la norteña Mossul, 370 kilómetros al norte de Bagdad, fue asesinado hoy el imán Rajeh Al Ramadini por hombres armados que le dispararon desde un automóvil. El imán ya había sufrido varios intentos de homicidio.
ANSA