Ronda musical en las embajadas

Todo por Uruguay ha desarrollado en los últimos años una suerte de gira por las distintas embajadas acreditadas en nuestro medio, con la música como protagonista. Ello ha significado un bienvenido acercamiento con otras culturas pero además la confluencia con nuestro propio acervo. En la oportunidad el escenario escogido fue la residencia del Embajador de la República de Corea. Varios atractivos pautaban el encuentro: la presencia de la exitosa soprano compatriota María José Siri, la de la sólida guitarrista Ana Inés Zeballos y un programa con varias obras de autores nacionales no del todo frecuentados. Luego de las palabras introductorias de la Sra. Mercedes Menafra de Batlle en su carácter de presidenta de Todos por Uruguay, dio comienzo el espectáculo en el que ofició como maestro de ceremonias el Prof. Julio César Huertas quien fue así introduciendo cada uno de los bloques musicales y poéticos. Básicamente se pretendió reunir en la selección de varias composiciones las distintas vetas temáticas y estéticas que han marcado en especial en el siglo veinte los derroteros de la música culta uruguaya: la base nacionalista y su derivado nativista, la influencia francesa y la italiana. El programa se abrió con tres composiciones de José Pierri Sapere (1886-1957) Las canciones de mi pueblo, Pericón y Gato. En especial nos encantó la primera, una hermosa y sentida melodía sensible y original y el excelente Gato cuya estructura escapa a la de la danza tradicional para cargarse de pasajes intrincados y de gran compromiso. Ana Inés Zeballos rayó a gran altura. Dueña de un sonido parejo y precisa digitación, esta joven intérprete demuestra estar pasando su mejor momento, algo que el público asistente premió con prolongados aplausos. A esto siguió la primera aparición de María José Siri, lo hizo con tres canciones de Carlos Estrada (1886-1957). Es innegable la enorme influencia que la escuela francesa ejercía sobre este notable creador al punto que su trabajo esencialmente podría confundirse con el de un compositor galo sin que se pudiera determinar con precisión su origen. En este caso se trató de una canción, Sensation (basada en un texto de Rimbaud) y Puisque tout n’est rien que fables y Va! sans nul autre souci (sobre textos de Paul Verlaine). Los tonos graves de la voz de María José Siri parecieron ideales para estas creaciones de neto corte francés. La pareja emisión de Siri se une con una delicada musicalidad que hace que cada una de sus intervenciones jamás pueda pasar desapercibida. La experiencia adquirida en los últimos tiempos por la soprano compatriota se nota en su desempeño vocal y escénico al punto de consolidar su prestigio ya bien ganado. Luego de la ejecución de dos obras de Gladys Colucci (el Ombú y Vals), nuestra soprano retornaría para cantar La Mariposa y la Higuera de Socorro Morales de Villegas (sobre Juana de Ibarbourou) y Volverán las oscuras golondrinas (sobre Bécquer) de Carlo Romagnoli. El recital prosiguió con dos obras de César Huertas y Nocturno de Luis Sambucetti, para culminar brillantemente con una serie de arias de Giacomo Puccini, en las cuales lució María José Siri demostrando la maduración progresiva de sus dotes naturales lo que hace augurarle un futuro exitoso.

Critica | Fernando Manfredi

Musica y poesia

Artistas. María José Siri (soprano), Ana Inés Zeballos (guitarra), Gladys Colucci (piano), Iris Bombet (poetisa), Julio César Huertas (piano)

Programa. Obras de José Pierri, Carlos Estrada, Gladys Colucci, Socorro Morales de Villegas, Carlos Romagnoli, Julio César Huertas y Giacomo Puc

Lugar. Residencia del Embajador de la República de Corea.

l Martes 28 de setiembre de 2004, hora 16.

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