JORGE SAVIA
En el primer tiempo, cuando el partido todavía estaba 0 a 0, viendo cómo se iba La Luz por la izquierda hacia el ataque, cómo se soltaba Castro para desbordar por ese mismo sector de la cancha para abrir una huella que se haría cada vez más profunda y ancha con el correr de la tarde, y también cómo Medina se recostaba para intentar desbordar por ese flanco que la inteligencia de Ligüera comenzaba a olfatear como el lugar propicio para ensayar algunos de esos cambios que suele meter como con la mano, la mente se retrotrajo a algunas de las épicas batallas boxísticas que libraron Alí y Frazier, durante el transcurso de las cuales el segundo logró minar la resistencia del primero, pegándole con dureza en las costillas y en los brazos.
DERRUMBE. Es que así le ganó —o mejor dicho lo demolió— por 4 a 1 Nacional a Liverpool en la pasada jornada. La diferencia, si acaso, en la comparación con los pleitos entre Alí y Frazier, estuvo en que el cuadro de De León no pegó en los brazos: a los 18’, cuando Ligüera arrancó —insólitamente libre de marcas— sobre la derecha de un mediocampo en donde los negriazules sólo tenían alineados para la contención a dos —los centrales— de los cuatro volantes que originalmente debían cubrir esa zona de la cancha, y luego despachó el centro semifrontal que Abreu transformó en el primer gol con preciso cabezazo, se notó que Nacional estaba para encajar sus descargas en el hígado y en el bazo. Y así, por esa vía, como suele ocurrir cuando un boxeador recibe ese tipo de golpes de su adversario, Liverpool se fue viniendo rápida y paulatinamente abajo. Empezó a flamear defensivamente, si las piernas le temblaran. Porque atrás, y al rato, llegó el segundo tanto, al cabo de una doble pared que armaron el "Chori" Castro y Medina, y que el "Cacique" rubricó con soberbio taponazo, otra vez por la derecha del avance. Y De Agustini impidió que su arco fuera vulnerado nuevamente en circunstancias similares.
AFLOJE. La presión tricolor, que en el primer tiempo contó con el viento a favor, no fue siempre la misma. Para el complemento aflojó algo. Entonces, el que agarró "brisa en la camiseta", porque su ofensiva no llegó nunca ser como la de su rival en los 45’ iniciales, fue el dueño de casa. Pero Vázquez y Cataldo se perdieron un par de situaciones muy claras y en un contraataque por la izquierda, el "Chori" —tras buen pase de Medina— asestó el golpe del nocaut: Nacional pasó a ganar 3-0 en el momento más apremiante y, como enseguida los negrizules se quedaron con 10 jugadores por la expulsión de Giménez, el choque quedó literalmente liquidado.
MUESTRA. Sólo faltaba por ver, primero el golazo que Aguiar metió al ejecutar un foul, y ya sobre el final, el cuarto tanto de Nacional que convirtió Méndez al rematar un penal que la zaga negriazul cometió para cortar una nueva y endiablada incursión de Castro. Que no estuvo de más. Al contrario. Fue la última y concluyente muestra de que ayer el cuadro de De León explotó el lado flaco de Liverpool y de esa forma no sólo le ganó, sino que terminó goleándolo.
Arquero solidario
comestibles
Dos niños carenciados que visitan diariamente Los Céspedes ayer se fueron locos de contentos. Tras el retorno de los tricolores desde Belvedere, Federico Rariz los llevó en su auto y, además, cargaban con una bolsa de comestibles, (fideos, arroz, aceite y yerba) que les había comprado el arquero Sebastián Viera.
"LOCO"
Cuando Sebastián Abreu fue sustituido le dio un abrazo al "Lucho" Romero que entraba en su lugar y dio la vuelta a la cancha para dirigirse al banco de suplentes de Nacional. Fue todo el camino chocando sus manos con los hinchas tricolores que se estiraban para tocar a su ídolo. "¡Oleee, oleee, Locoooo, Locooo!", el característico grito se hizo oír en la cancha de Liverpool.
PRELIMINAR
En Tercera el partido entre Liverpool y Nacional terminó empatado sin goles.
RECUERDOS
Jugar en Belvedere no es para Alexander Medina un partido cualquiera. Recién había llegado al vestuario y los niños alcanzapelotas del escenario negriazul pasaron a saludarlo. El "Cacique", que incluso es socio de Liverpool, no festejó el gol que le convirtió a su ex equipo y al final del partido cambió la camiseta con Leonardo Medina.
rayado
Durante el entretiempo los suplentes de ambos equipos se movieron en el campo de juego. Cada vez que Adrián Berbia se acercaba a la tribuna tricolor, los hinchas le gritaban de todo. El ex arquero aurinegro respondía con una sonrisa y haciendo el gesto de las rayas en su pecho.