Un menor de 13 años se encuentra grave luego de que fuera baleado accidentalmente por un amigo y compañero de escuela, con el cual jugaba en los fondos de la casa de este último ubicada en la Unión.
El menor de 12 años autor del disparo había tomado una escopeta e ignorando que la misma estaba cargada apuntó a su compañero, momentos en que el arma se disparó.
Vecinos de la víctima contaron a El País la consternación por la que está pasando la familia del chico y todo el barrio que conocía al joven ahora internado en el CTI pediátrico del Hospital Policial.
Ayer, sobre el mediodía, el joven que manipuló el arma junto sus padres concurrieron ante el Juez de Familia de 4to. Turno quien tomó declaraciones y emplazó a la familia.
Ahora el joven que tomó la escopeta calibre 16 valiéndose de una silla para alcanzarla, se encuentra con su familia.
ACCIDENTE. En la tardecita del martes pasado M.N.G. de 13 años y su amigo de 12 jugaban en el fondo de la casa de este último ubicada en 20 de Febrero 2943, esquina Lasala.
En determinado momento el menor de 12 años fue hasta el interior de la casa y utilizando una silla logró alcanzar una escopeta calibre 16 que estaba colgada encima de una puerta.
El joven salió al patio y apuntó a su amigo cuando el arma, cargada con perdigones, se disparó impactando en la cara de M.N.G.
Al lugar llegaron efectivos de la Seccional 13a. alertados por la madre del niño. Los policías encontraron al niño semiconsciente caído en el patio en un charco de sangre. Con la premura del caso el niño fue trasladado al Hospital Policial donde fue derivado al CTI, lugar donde aún continúa internado en estado reservado.
Según pudo saber El País los perdigones no alanzaron a tocar órganos como el oído o el cerebro pero la estructura dental y parte de la cara fueron gravemente dañadas por los proyectiles.
El joven que tomó la escopeta declaró a la Policía que ignoraba que el arma estuviera cargada. En el lugar trabajó personal de Policía Técnica quienes elevarán un informe con el peritaje de rigor al Juez de Familia de 4to. Turno que atiende en el caso.
REZANDO. "Todos en el barrio estamos desesperados y de la madre ni hablar. Nos pidió a todos los vecinos que rezáramos por el chico. Yo creo que sólo Dios lo puede salvar", contó Dora de 60 años a El País, una vecina que vive frente a la casa del niño baleado.
"Es una familia que vive hace muchos años en el barrio y es muy querida por todos. Son muy trabajadores y el chico muy bueno. Siempre está jugando al fútbol, es de lo más normal, todos sus compañeros de clase están desesperados yo vi que llegaron durante todo el día a la casa a ver cómo estaba su compañero", contó Dora.
El niño permanecerá al menos otras 48 horas en el CTI sin recibir visitas.
En tanto, los padres y el jo- ven de 12 años volverán a ser citados por el Juez de Familia de 4to. Turno.