Buenos Aires - Una multitud despidió hoy los restos de los tres estudiantes asesinados el martes por un compañero en una escuela de Carmen de Patagones, 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires, en el episodio de violencia escolar más sangriento que ha vivido Argentina en toda su historia.
Miles de personas, en un ciudad de apenas 25 mil habitantes, marcharon junto al cortejo fúnebre que trasladó los cadáveres de los jóvenes desde un gimnasio de básquetbol, donde fueron velados, hasta el cementerio local.
El cortejo fúnebre fue encabezado por el alcalde local, Ricardo Curetti, quien aseguró que el padre del joven asesino "está quebrado y pidió perdón llorando". El padre del agresor es un suboficial de la Prefectura Naval argentina, cuya arma profesional fue utilizada por su hijo para provocar la masacre.
Antes de la partida hacia el cementerio, el obispo de Viedma (ciudad vecina a Carmen de Patagones), Esteban Laxague, ofició un responso para despedir los restos.
La tragedia se desencadenó el martes en la escuela pública Malvinas Argentinas de Carmen de Patagones cuando un alumno de 15 años ingresó armado al aula y comenzó a disparar a mansalva contra sus compañeros. El joven mató a tres estudiantes e hirió a otros cinco, de los cuales tres se encuentran graves, antes de que otro compañero pudiera desarmarlo.
Uno de los estudiantes heridos fue dado de alta hoy y otro se encuentra fuera de peligro, pero el pronóstico es reservado para los tres restantes. Las autoridades del Hospital Artémides Zatti de Viedma, aseguraron que uno de los heridos, identificado como Pablo Saldías, recibió varios impactos de bala en el abdomen y es asistido con un respirador artificial.
El agresor, de nombre Rafael y sobrenombre "Junior" , disparó trece veces, siempre a la altura del adbomen o el torax, colocándose de espaldas al pizarrón y de frente a sus víctimas.
El joven atacante compareció hoy ante la jueza de menores Alicia Ramallo de Bahía Blanca, ciudad distante a 685 kilómetros de Buenos Aires, hacia donde fue trasladado luego de la masacre. El personal policial que trasladó al joven hasta el juzgado aseguró que se comportó "taciturno y apesadumbrado, pero tranquilo" durante el trayecto.
De acuerdo a la versión de sus carceleros, el joven "durmió toda la noche" y no fue visitado por ninguno de sus familiares. El padre del agresor, en cambio, se comunicó con el intendente de Carmen de Patagones, para pedir "perdón" por la masacre cometida por su hijo. "Lloraba todo el tiempo y no pude mantener una conversación, no podía hablar, solamente pidió perdón" , comentó el intendente Curetti al periodismo.
El jefe comunal detalló que el joven ingresó al aula con una pistola y tres cargadores de los cuales llegó a vaciar el primero, pero se le trabó el segundo. "Cuando volvió a cargar el arma, no salió la bala, porque si no, hubiera sido un desastre mayor", afirmó el intendente.
El gobierno argentino decretó dos días de duelo nacional por la matanza de Carmen de Patagones y a través de una solicitada en los diarios convocó a "una jornada de repudio, dolor y reflexión".
La solicitada, cuya lectura se recomendó en todas las escuelas del país, calificó de barbarie y de hecho inédito la masacre de Carmen de Patagones. El gobierno advirtió que el episodio no puede ser reducido a lecturas simplistas y generalizaciones imprudentes y que la sociedad argentina parece "aceptar como datos cotidianos la violencia y la intolerancia".
La escuela durante mucho tiempo fue eficaz en ofrecer otros sueños que la pesadilla de la violencia indiscriminada , subrayó el gobierno argentino, a través de su solicitada.
ANSA