Un autor de Nueva York

| Junto a John Kander creó también "El beso de la mujer araña" y "La mujer del año"

Si hay que elegir para llevarse a una isla desierta una canción compuesta por Fred Ebb, quien falleció en pasado sábado en su Nueva York natal a los setenta y un años de edad (otras fuentes dicen setenta y seis) a consecuencia de una crisis cardíaca, es seguramente la muy famosa que dedicó a su ciudad natal y que, particularmente en la incomparable versión de Frank Sinatra, es ya un clásico: New York, New York., Esa no es empero la única credencial en la que Ebb puede respaldarse para reclamar un derecho a la celebridad.

Ebb formó junto al compositor John Kander uno de los equipos más sólidos y duraderos del teatro norteamericano. Su primer musical, Flora, la amenaza roja, protagonizado por Liza Minnelli, fue estrenado en Broadway en 1965. Sin embargo, la obra que le dio reconocimiento definitivo fue Cabaret, aquella adaptación de las historias berlinesas de Christopher Isherwood que obtuvo en 1967 ocho premios Tony, el equivalente teatral del Oscar, entre ellos los de mejor compositor y mejor letrista. Como se recordará, la obra conoció una famosa adaptación cinematográfica dirigida por Bob Fosse en 1972, una vez más con Liza Minnelli en el papel de la protagonista Sally Bowles.

En 1975, el equipo Ebb-Kander estrenó en Broadway Chicago, también con coreografía de Fosse, que fue llevada al cine (y cubierta de premios Oscar) en el 2002, con Catherine Zeta-Jones, Renee Zellwegger y Richard Gere en los papeles principales. Otros musicales populares de la pareja fueron El beso de la mujer araña, Zorba y La mujer del año. Como productor, compositor y arreglador de canciones estuvo también vinculado a diversos trabajos para la televisión con Frank Sinatra, Liza Minnelli y Goldie Hawn. Sin embargo, el tema suyo que probablemente más se despegó de la obra para la que fue compuesto (concretamente, el film de Martin Scorsese de 1977, con Liza Minnelli y Robert De Niro del mismo título) fue seguramente New York, New York. No en vano esa canción se convirtió en 1985 en el himno de la ciudad por decreto del alcalde Ed Koch: rara vez la "ciudad que nunca duerme" recibió un tributo parecido.

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