Sin luz ni teléfono en el Cerrito
Las denuncias por robos de cables de luz y teléfono en el Cerrito de la Victoria se siguen sumando. Algunos vecinos de la zona no tienen teléfono desde hace 40 días. Al mismo tiempo, la reparación de focos de iluminación se atrasó debido a la ausencia del tendero eléctrico. Según fuentes del CCZ 11, una denuncia equivale, por lo menos, a 150 metros de cable (la longitud de una cuadra), y el Ministerio del Interior ha puesto vigilancia exclusiva.
Ajedrecistas y atletas en lista de inscripción
Están abiertas las inscripciones para los torneos de fútbol, volley, ajedrez y atletismo de la Liga Montevideo Norte, del CCZ 11. Hasta el lunes 20 hay tiempo de anotarse en la disciplina fútbol, ya que el torneo comienza próximamente. Actualmente se están disputando los campeonatos de truco y tejo.
Reparación de veredas en Villa Biarritz
El lunes 20 se iniciarán las obras de reparación de veredas y caminos en el Parque Villa Biarritz. Las obras serán realizadas por 20 personas beneficiarias de los jornales del plan "Trabajo por Montevideo" (desocupados con menores de edad a cargo, que reciben jornales durante 4 meses). Las obras las financia el Club Biguá, las dos organizaciones de feriantes de la zona y la colaboración del CCZ 5.
Reformas en terminal de ómnibus de Portones
A pedido de los vecinos, el CCZ 6 y la IMM estudian un proyecto para mejorar el acceso y la salida de ómnibus en la terminal de Portones Shopping. La renovada terminal tendría un nuevo sistema de abordaje: una parada más grande, techada, y con mayor espacio para que evitar que los pasajeros bajen a la pista cuando van a subir a las unidades. Los arreglos no representarían un costo muy alto y habría apoyo de empresas privadas para realizarlos.
Contenedor "deslizante" crea dolores de cabeza
El contenedor de basura fue ubicado al lado de una parada de ómnibus, en la calle Joaquín Nuñez entre Miñones y Ellauri, lo cual resultó incómodo para todos los que esperaban allí: había mal olor y hurgadores que se "metían de cabeza" adentro. Luego de varios reclamos, el contenedor fue corrido a un cantero de la calle Miñones, y quedó allí hasta que coincidentemente abrió un pequeño boliche. Días después, volvió a su lugar de origen. Un lector de El País, que escribió la denuncia, presume que "a los de ese boliche no les gustó el artefacto" y pide que los responsables lo trasladen nuevamente al cantero.