SERGIO BERRUTTI
El diputado del Foro Batllista, Nahum Bergstein, dijo que la comunidad judía está políticamente "dividida" y admitió que los partidos tradicionales han perdido terreno en sus preferencias. Por otro lado, aseguró que a los miembros de su colectividad ya no les molesta que se les tilde como "judíos" y que la idea de que todos los judíos son ricos "es un mito". En una entrevista con El País, Bergstein —promotor de una ley que penaliza la discriminación— no ocultó su preocupación por la existencia en Uruguay de residuos del nazismo y señaló que la Iglesia Católica es una de las responsables de la discriminación que han sufrido los judíos en el país.
—¿Por qué usted impulsó esta ley para combatir el racismo?
—Esta ley no nace en el Parlamento, sino que nace en la tradición liberal del país.
—¿Qué sectores liberales?
—Toda aquella persona que comprende que el racismo, la xenofobia y la discriminación conspiran contra la paz pública y el futuro nacional. En nuestro país hay una tradición liberal que nos permite ser cautelosamente optimistas. Pero nunca dejaron de haber grupos racistas, xenófobos y que aplican otro tipo de discriminación.
—¿A qué momento se remontan?
—En 1940 se editó un libro de Fernández Artucio, el padre de Hugo Fernández Faingold que se llama "Nazis en el Uruguay" y de entonces para acá no dejaron de haber recurrentemente fenómenos de esa naturaleza. Esto determinó que en 1989 a iniciativa del entonces presidente Julio María Sanguinetti se aprobara una ley que reflejó la conciencia moral de la sociedad, cuando el país iniciaba su proceso de reinstitucionalización.
—¿Han habido grupos organizados?
—Hemos tenido muchas veces. Durante la segunda guerra mundial, acá teníamos un Partido Nazi, y fue la primera vez que se empezaron a discutir las disposiciones sobre atentados a la Constitución en grado de conspiración. Ese partido llegó a tener miles de afiliados en el Uruguay. Esto es para que se vea que junto a ese país liberal hay otros sectores, generalmente de los extremos del espectro ideológico, que juntan sus fobias ideológicas y que viniendo de dos puntos de partida contrapuestos, terminan en algo muy parecido. Contra estos fenómenos tenemos que estar muy alerta. La ley represiva está bien, pero hay que ir a la raíz de los fenómenos.
—Usted habló de un Partido Nazi en la década de los 40.¿Hay residuos de ese partido todavía?
—Hoy en día, nadie se autodefine como nazi, como nadie se define como antisemita. Lo que hay que detectar es cuando estos fenómenos aparecen de manera encubierta.
—¿Usted diría que hoy hay manifestaciones de eso o no en la sociedad uruguaya?
—Yo diría que sí en el extremo ideológico. Por ejemplo, yo he visto hace dos o tres semanas un muñeco que no sé si representaba al ministro de Economía y abajo había un cartel que decía: "Alfie, se terminó el Shabat". Yo no atribuyo intenciones, pero no los absuelvo. Ese tipo de hechos fomenta estereotipos que ya han sido pensados de antemano. Este es un hecho que a mí y otras personas molestó, uruguayos judíos y no judíos. Hace un mes atrás en nuestro local partidario de Pocitos, se escribió: "Sionismo es igual a Nazismo".
—¿Cuál es el sector que en Uruguay sufre más racismo?
—Creo que son los afrodescendientes. Primero, por su notoriedad como tales. Pero ese problema no puede ser tomado aisladamente, sino en el conjunto. Cuando iba al fútbol en mi juventud, uno iba al estadio y el jugador que era de tez oscura, si a uno no le gustaba le decían "negro de esto o del otro", como de chicos tantas veces escuchábamos "judío de miércoles". Las distintas formas de discriminación se parecen en sus efectos, pero son fenómenos de naturaleza distinta, porque uno puede encontrar por ejemplo a un judío o un afrodescendiente que discrimina a los homosexuales.
—¿Los judíos han hecho una autocrítica sobre si caen en situaciones de discriminación o racismo respecto de terceros?
—¿Una autocrítica colectiva?
—Sí...
—¿Alguna vez le hizo esa pregunta a un católico en relación a un judío?
—Sí.
—Creo que hay judíos que pueden ser discriminadores, porque entre los judíos hay todo tipo de personas. Recuerdo que en la época militar, un general se refirió a "la colectividad israelita" porque pensaba que la palabra judío nos molestaba...
—¿Le molesta o no?
—A mí no, todo lo contrario...
—¿Molesta en la colectividad o no?
—No. Molestaba...
—¿Por qué molestaba y ahora no?
—Porque la palabra judío tenía un sentido peyorativo, primero porque en español se confundía con Judas, el que se supone —de lo que no estoy convencido para nada— que traicionó a Jesús. Esa tradición del incendio al Judas me parece mala desde el punto de vista educativo, porque fomenta precisamente esos estereotipos. La palabra judío nosotros la asumimos con sereno orgullo y creo que cada vez tiene menos sentido peyorativo. En un libro yo dije una vez, que los judíos no tenemos que usar la palabra "goi", porque tenía un sentido peyorativo hacia los no judíos.
—Usted me hablaba de la orientación liberal que llevó adelante esta ley, pero teniendo en cuenta la situación política del país, ¿hay muchos judíos en el Frente Amplio?
—Más de lo que debiera. No sé si son muchos o pocos, pero hay judíos en el Frente Amplio. Acá tenemos un diputado suplente que es tan judío como yo, León Lev, que está en Confluencia Frenteamplista. Hay judíos en el Frente Amplio, seguro que hay.
—¿Hay una tradición política de la comunidad respecto a alguno de los partidos?
—Hoy no, en su origen sí. En la época de Batlle y Ordóñez, había un sector muy fuerte en la colectividad judía que sentía que el Partido Colorado era el partido de los inmigrantes.
—¿Han perdido terreno los partidos tradicionales en la comunidad?
—Creo que sí, creo que está hoy dividida. Lacalle marcó un punto de inflexión respecto al Partido Nacional y ahora hay miembros de la colectividad en el Frente Amplio.
"Eramos los hijos del Diablo"
—¿Le parece que el éxito económico que ha tenido la comunidad judía en general, puede ser un elemento de hostilidad?
—Hay que separar la verdad del mito. La sociedad uruguaya, que a veces me pregunto si no está anestesiada, vive sujeta a mitos. Este es un mito. En este momento están proliferando en la colectividad judía comedores populares, ayuda a judíos que viven en asentamientos y fenómenos por el estilo. El hecho del empobrecimiento es una realidad y hay gente que por razones de orgullo no quiere apelar a la ayuda social.
—¿Entonces es un mito lo de los judíos ricos?
—Creo que sí, hay judíos ricos. Pero el grueso de la colectividad es de clase media. Hay judíos pobres y hay judíos indigentes. Lo que sí creo que contribuyó a un sentimiento de antisemitismo fue la raíz religiosa con una religión oficial hasta 1917, que en sus textos en la Misa y en la catequesis, tenía expresiones francamente antisemitas. Todos los domingos se decía que los judíos somos los hijos del diablo y que nosotros y nuestras generaciones, vamos a seguir pagando por aquel crimen, que dicho sea de paso, no lo cometió ningún judío. La película de Mel Gibson expone a Pilatos como si fuera un pelele en manos del sumo sacerdote judío, cuando durante la ocupación romana crucificaron a 300 mil judíos y uno de ellos fue Jesús. Además estaba el temor de la competencia laboral del inmigrante, que trabajaba por poco y nada. Y sobrevolando todo, el prejuicio hacia lo diferente.
La ley
El proyecto viene a subsanar lo que a nuestro juicio es un vacío legal al declarar de Interés Nacional la lucha contra el Racismo, la Xenofobia y toda otra forma de Discriminación, afirmación que debe tomarse de la manera más literal.
Esto requiere una planificación para lo cual hay que reunir la mayor información, que la misma sea estudiada por expertos en sus causas, modalidades, conexiones nacionales e internacionales, respaldo financiero, etcétera. Para esta tarea es que se crea una Comisión Honoraria que deberá plantear políticas nacionales en la materia.
Este grupo de trabajo podrá elaborar políticas nacionales, analizar la realidad en la materia, elaborar las propuestas correspondientes, proponer normas jurídicas en su área de competencia, monitorear el cumplimiento de la legislación en la materia y diseñar e impulsar campañas educativas porque nadie nace con el racismo sino que lo incorpora a lo largo de su vida generando una cadena perversa que, si es posible, debe cortarse en los primeros eslabones porque después puede ser tarde.
Deberá recopilar y mantener actualizado el derecho comparado en la materia, elaborar informes comparativos, centralizar la información sobre conductas racistas, xenofóbicas y discriminatorias, registrándolas y formulando la denuncia penal si correspondiere.
También podrá brindar asesoramiento a personas o grupos que se consideren discriminados, proporcionar al Poder Judicial y al Ministerio Público el asesoramiento que le fuera requerido e informar a la opinión pública sobre este tipo de conductas que se manifiesten en cualquier ámbito de la realidad nacional.