l Mariano Arana es seguramente el dirigente del Frente Amplio con mayor experiencia de gobierno y a pesar de que admite que aún hoy le produce un escalofrío cuando se refieren a él mismo y su equipo como el "oficialismo", también reconoce que carga con la responsabilidad de intentar imbuir a otros dirigentes de lo que significa "estar en el gobierno". "Y muchos tendrán que ir acostumbrándose", dice.
El intendente puede ser una figura clave a la hora de atraer votantes no tradicionales del Frente Amplio. Tal como lo dice, "es clarísima la adhesión de personas antes apegadas a corrientes tradicionales". Por eso, considera, aunque "algunas corrientes intenten apelar al miedo y al temor, esta vez no dará resultados".
Arana cree que la gente "responde, porque hemos hecho lo que hemos dicho, algo nada usual en el sistema político". No cree, en cambio, que incidan en la campaña conceptos como los vertidos por el dirigente histórico de los tupamaros Julio Marenales, quien se refirió a una disolución del Parlamento. "No es que sean conceptos antidemocráticos, pero creo que se equivoca, porque no está bien informado sobre las operativas constitucionales de una medida tan extrema". A la hora de explicar porqué, a pocas semanas de las elecciones, se plantean ese tipo de exabruptos, Arana se atiene al concepto de "democracia radical: creemos en la libertad de pensamiento, aunque no lo compartamos". Es que, dice, no cree que un "compañero" que ni siquiera es candidato en su sector incida negativamente en la campaña.