Producción con una identidad propia

| La muestra será presentada por el director Otto Guerra y la productora Luciana Tomasi

Puede ser todo un acontecimiento. El próximo miércoles comienza en la sala Linterna Mágica de Cinemateca Uruguaya el denominado Desembarco del Cine de Porto Alegre en el Uruguay, una muestra de películas centrada fundamentalmente en la obra de los directores Jorge Furtado (notorio sobre todo por sus films Hubo una vez dos veranos y El hombre que copiaba) y el animador Otto Guerra, dos de los principales cineastas "gaúchos". La misma está organizada por el Area do Audiovisual de la Prefeitura de Porto Alegre, Casa do Cinema de Porto Alegre y Cinemateca Uruguaya, con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, la Intendencia Municipal de Montevideo y la Embajada de Brasil. Para su presentación llegarán a Uruguay el animador Guerra y la productora Luciana Tomasi.

HISTORIA. Detrás de esta muestra en particular hay una historia. Durante años el cine nacional en Brasil se estructuró sobre el eje Rio-Sao Paulo. Los grandes laboratorios se instalaron en esas ciudades, y el centro de distribución y los organismos nacionales también funcionaron desde los años cuarenta en ambas metrópolis. En la década del setenta se produjeron empero algunas novedades. El Festival de Gramado, en Rio Grande do Sul, convoca y premia al cine nacional, y allí aparecen films realizados en Porto Alegre. En los años ochenta, ese cine "gaúcho" mostraba ya síntomas de creciente vitalidad.

Montevideo tuvo un primer contacto con el cine "gaúcho" a través de una muestra que la Cinemateca presentara en el año 1993. Realizadores como Nelson Nadotti, Carlos Gerbase, Werner Schunemann, Sergio Silva, Tuio Becker y el propio Guerra se hicieron notar entonces, y el contacto con ellos se mantuvo en muestras y festivales posteriores. En particular, Furtado fue una de las verdaderas revelaciones del reciente festival Un Cine de Punta y el Festival Internacional de Montevideo de este año. Tanto él como Guerra merecen una presentación especial.

GUERRA. Como muchos de sus colegas, Otto Guerra comenzó su carrera en un curso de dibujo animado del argentino Félix Follonier. Cinco años más tarde, en 1978, abrió su propia compañía productora para hacer comerciales. Ha colaborado en comedias de golpe y porrazo del grupo Os Trapalhoes, y también ha producido films institucionales para el Ministerio de Salud Pública de Brasil. Al mismo tiempo ha desarrollado un estilo innovador y creativo en sus trabajos más personales.

El paso del tiempo no ha amortiguado su entusiasmo. Hace no mucho afirmó: "Estamos en un giro. Los gráficos por computadora han significado un gran cambio para el cine, como el paso del mudo al sonoro. Esto ha sido particularmente dramático para el cine de animación, desde que trabajamos con técnica pura".

En sus más de veinte años de carrera, Guerra ha vivido algunas experiencias fascinantes. En 1991 viajó con un grupo de brasileños a Sao Tomé y Príncipe, en la costa de Gabón, para rodar un video encomendado por el Banco Mundial para una campaña contra la malaria. Todos enfermaron y nadie vio el video en la isla, porque todavía no había televisión. En realidad, ni siquiera había electricidad. Sin embargo, afirma Otto, "eran los tipos más felices que he conocido".

FURTADO. Los grados de humor, inventiva, desenvoltura e imaginación cinematográfica desplegados en los dos largometrajes suyos que se han visto aquí (y que se repiten, junto con una amplia retrospectiva de sus cortos) en esta programación constituyeron ara mucho público el descubrimiento del director Jorge Furtado. Nacido en Porto Alegre en 1959, Furtado tiene una extensa carrera como cortometrajista, y llegó a ganar un oso de lata en esa categoría en el Festival de Berlín con su film Ilha das Flores (1990). Sus dos largos, también apoyados por la Casa do Cinema de Porto Alegre, fueron otro paso adelante en su carrera y la confirmación de un talento cierto.

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