La vía del humor y la emoción

El cuadro es amable, por momentos divertido, aquí y allá conmovedor. El espectador la pasa bastante bien viendo esta comedia dramática argentina a propósito de un club social y deportivo de barrio porteño enfrentado a la amenaza de venta o desaparición luego de setenta años de existencia.

La crisis (que es también, más vastamente, la crisis de la Argentina) saca a relucir algo de lo mejor y lo peor de cada uno de los integrantes de la comisión directiva de la institución. En el centro del asunto está el personaje interpretado por Ricardo Darín, quien no sólo debe encontrar una solución a los problemas del club sino que también lidia con el desgaste de un matrimonio de veinte años y la señal de alarma de que en la vida de su esposa (Silvia Kutica) se ha cruzado otro hombre. No muy lejos anda la tesorera (Mercedes Morán) que no termina de recuperarse del abandono de su esposo y los dolores de cabeza complementarios de una situación económica precaria y la necesidad de hacerse cargo de un hijo preadolescente. Más cerca está el desorganizado bohemio (Eduardo Blanco) para quien el club constituye su verdadero hogar, que ha estropeado varias relaciones de pareja previas y que comienza a sentirse atraído por la nueva profesora de danza (Valeria Bertuccelli) que se ha chamuscado en un vínculo sentimental anterior y teme reincidir. Como una reliquia del pasado (y como exigencia de coproducción) está el veteranísimo actor español José Luis López Vázquez, interpretando al inmigrante gallego que fundó el club y que repite una y otra vez alguna paleolítica anécdota al respecto. El villano del asunto es un antiguo socio (Daniel Fanego) convertido en burócrata corrupto.

El film se anota varios puntos a favor mientras describe con cierta gracia y algunas pinceladas de buena psicología las conductas de sus personajes y el ambiente en que transcurre la acción. El "gancho" apuntado hacia públicos rioplatenses arranca con la secuencia inicial, que describe un baile de fin de año de hace cuatro décadas y recoge lo que acaso sea una leyenda urbana: un parto inesperado atendido por Alberto Castillo. No hace falta empero haber nacido a orillas del Plata para reconocer otros méritos parciales del film, desde cierta fluidez narrativa hasta un frecuente ingenio de diálogo y un buen rendimiento de los principales intérpretes. El uso de pantalla ancha (un formato que este cronista adora, con el inconveniente de que lo vuelve totalmente acrítico) puede ser en el caso una auténtica virtud adicional, porque facilita la amplitud de cuadro colectivo que era uno de los propósitos del film.

Lo que le falta o más bien le sobra a Luna de Avellaneda para ser gran cine es la cuota de maniqueísmo, emotividad y retórica que abruma su media hora final. Allí el film pierde el tono de crónica de barrio y amable retrato de personajes más o menos cotidianos con que había empezado para incurrir en cambio en el "mensaje" insistido y la simplificación de lo complejo. El debate en la asamblea donde se decide el destino del club, y en particular el enfrentamiento entre el caballero Darín y el dragón neoliberal Fanego va a recibir probablemente los mismos aplausos que la escena del aeropuerto de En la puta vida, y por las mismas equivocadas razones. Allí se grita lo que debió ser sugerencia y entrelínea, y el film le pega a su espectador un codazo cómplice nada sutil: "nosotros" somos los buenos, "ellos" los malos, casi todo está mal por culpa de "ellos", y se requieren gestos románticos como los del protagonista para que las cosas mejoren. Es una lástima, porque a nivel de cine comercial el resultado se ubica de todos modos varios puntos por encima de la producción argentina habitual.

critica | GUILLERMO ZAPIOLA

LUNA DE AVELLANEDA

Director. Juan José Campanella.

Libreto. Fernando Castets, Juan Pablo Domenech, Juan José Campanella.

Fotografía. Daniel Schulman.

Montaje. Camilo Antolini.

Música. Angel Illaramendi.

Productores. Fernando Blanco, Jorge Estrada Mora, Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky.

Elenco. Ricardo Darín, Mercedes Morán, Eduardo Blanco, Valeria Bertuccelli, Silvia Kutica, José Luis López Vázquez, Daniel Fanego.

l Argentina 2004.

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