Horacio De Dios (La Nacion. GDA)
Hace calor, es cierto, pero el verano tiene varias ventajas sobre el invierno en Nueva York. Para empezar, los días son más largos y hay luz hasta cualquier hora. No hace falta abrigarse como un oso ni resignarse a entrar en la oscuridad a las cinco de la tarde. Basta con un par de zapatillas, porque el piso duro destroza los zapatos si nos gusta caminar. Los gastos son menores porque se come liviano. No hacen falta tantas calorías para soportar el viento o la nieve. Hay un enorme programa de actividades en mangas de camisa o para andar descalzos por el parque (¿recuerda la película de Robert Redford y Jane Fonda?). Con la ventaja de ser, en muchos casos, diversiones gratuitas para disfrutar desde la mañana a la trasnoche. Basta un pulóver por si refresca y una manta o una toalla para sentarse en el césped, porque los jardines públicos están notablemente mejorados con un plan de trabajos en ejecución llamado Mannhatta, en homenaje al nombre aborigen de la isla.
En manga corta. En el período de julio a setiembre en el hemisferio norte, Nueva York no entra en semirreceso en el verano. No hay cierres por vacaciones ni bajan obras de cartel en Broadway ni cierran los museos. Se toman su descanso igual que nosotros, aunque de manera escalonada para que la actividad no se detenga. A lo sumo se escapan los fines de semana.
Tiempo es dinero, aun con 86° Fahrenheit (nuestros 30°C), que marcan el nivel de incomodidad.
Si nos hacemos la pregunta clásica What´s new (¿Qué hay de nuevo?), hay cambios importantes. En síntesis: el flamante complejo del Time Warner Center en Columbus Circle, con negocios, cafés y restaurantes junto a los estudios de la CNN, que se pueden visitar. Se estrena el auditorium especializado en jazz del Lincoln Center, sobre el Central Park, que costó 115 millones de dólares y se reabre luego de las reformas el Carnegie Hall, con salas anexas. Se aproxima la inauguración del transformado Museo de Arte Moderno (MOMA). En el Downtown, en las vecindades del Ground Zero, la palabra clave es Renew (renovado) porque, junto con el comienzo de las obras de la nueva torre y la terminación de los trabajos de reparación de las propiedades afectadas por los atentados, surgieron nuevos hoteles de lujo en Wall Street, con pantallas de plasma de 42 pulgadas en cada habitación o telescopios en cada cuarto del Ritz Carlton para mirar hacia la Estatua de la Libertad. En edificio propio se inauguró el museo dedicado a los rascacielos, The Skyscraper Museum, cerca de Battery Park, en el extremo sur de la isla.
Los clásicos de la ciudad también tienen novedades, comenzando por el Central Park. Además hay ciclos en el Bryant Park, al lado de la Biblioteca en la calle 42, y en Battery Park, junto al South Street Seaport.
No sólo es música por la noche. Durante el día, la época alienta la práctica deportiva. Se popularizan los pases temporales en los gimnasios o las piscinas. Lo mismo que alquilar bicicletas, patines, rollerblades, botes de remo o hasta caballos. Y barquitos con control remoto para jugar en el pequeño estanque en el Central Park Este, a la altura de las calles 72 y 75, rodeado de estatuas de Alicia en el País de las Maravillas y de Hans Cristian Andersen con su "patito feo". Es el paraíso del jogging, donde no pasan autos, con el recuerdo de Jacqueline Kennedy-Onassis, que era visitante frecuente y dio su nombre al reservorio de agua. Ella vivía enfrente, en el piso 15 de Fifth Ave. 1040.
El Metropolitan está abierto, como todos los museos, con un lugar que le recomiendo para los días lindos porque sólo está habilitado en primavera-verano. Está en el quinto piso, entre esculturas, en una terraza que mira al Central Park y donde se puede comer algo o tomar un refresco. El Roof Garden Café es uno de los secretos mejor guardados.
Manhattan, entre el East y el Hudson, de río a río, se ha ido amigando con el agua. Se puede rodear toda la isla sin tropezar con obstáculos y hay explanadas para los corredores a lo largo del Hudson, entre la 23rd St. después de Chelsea Piers hasta la punta de Battery Park City. Vale para caminar rápido o simplemente pasear cada uno a "su aire", al estilo de Jennifer López, que recorre la Quinta Avenida, por una vereda y por la otra, de ida y vuelta, mirando vidrieras sin que nadie le pida un autógrafo porque sobran celebridades. Es riesgoso para nuestros bolsillos por las tentaciones de liquidaciones de fin de temporada o los numerosos Sale, que seducen a cualquiera. Es más económico seguir junto al césped o sentarse entre las arboledas porque abundan la sombra y los asientos.
Más información
www.nycvisit.com
AGENDA VIAJEROS
Los imperdibles en el verano de la Gran Manzana.
Cine en Bryant Park Hasta el 23 de agosto , todos los lunes se proyectan películas en Bryant Park (detrás de la Biblioteca Pública de Nueva York, en la 6ta avenida entre las calles 40 y 42).
En la cartelera figuran American Graffiti , Dr Jekyll and Mr Hyde (1941) y el Planeta de los Simios (1968) entre otros. Alrededor de 10.000 personas se congregan desde las 5 de la tarde con mantas y canastas de picnic y la película comienza entre las 8 y las 9 pm. El ingreso es gratuito.
Arte vivo en Union Square. Todos los miércoles de julio y agosto se lleva adelante un ciclo de conciertos, narraciones y espectáculos de danza gratuitos. La actividad se inicia al mediodía con bandas en vivo y la narración de cuentos es a la hora del té.
Maratón en Manhattan. Todos los 29 de agosto de cada año, se lleva a cabo la Half Marathon, no tan extensa ni relevante como la Maratón tradicional, pero una buena oportunidad para ponerse en forma y colaborar con una causa caritativa. Son 21 km. a través del Central Park. El evento se inicia a las 9 am.
Carnaval en Brooklyn Todos los 5 de setiembre tiene lugar desde Eastern Parkway (en las intersecciones de las avenidas Utica y Washington) el West Indian Labor Day, un carnaval extravagante donde se pone de manifiesto lo mejor de la cultura caribeña. Stands de comidas típicas, música y concurso de los mejores trajes, el cual se lleva a cabo en el Museo de Arte de Brooklyn.
Broadway on Broadway. Más de 50,000 espectadores se reúnen una vez por año para este espectáculo en el cual las troupes de los distintos musicales en cartel en Broadway, salen a la calle a cantar y bailar gratuitamente para locales y visitantes. El evento reúne la quintaescencia del ser neoyorquino. Es la oportunidad de deleitarse con algunos clásicos como There`s No Business Like Show Business de la obra Annie Get Your Gun , o Music of the Night del Fantasma de la Opera y Tomorrow de Annie .
El evento da inicio a las 11.30am.