El FMI reconoce culpas compartidas en la crisis argentina

Washington - El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció hoy que "no alertó sobre la vulnerabilidad" de las políticas económicas "inadecuadas" del gobierno de Fernando de la Rúa y que "cometió el error" de respaldarlas durante "demasiado tiempo", pero aclaró que, a su juicio, la devastadora crisis financiera fue "consecuencia de la incapacidad de las autoridades argentinas".

El FMI afirmó incluso que en Argentina existen perennes "obstáculos políticos" a los intentos de reforma económica iniciados precisamente bajo los reclamos del propio Fondo.

En el esperado reporte de su Oficina Independiente de Evaluación (OIE), el FMI deslizó que la razón principal detrás de la crisis argentina que estallara a finales del 2001 fue la "incapacidad de las autoridades argentinas para adoptar las medidas correctivas con debida anticipación".

De todas maneras, el Fondo reconoció que la crisis argentina reveló "puntos débiles en el proceso interno de toma de decisiones" del organismo, que en este caso llevaron a seguir apoyando con desembolsos las desesperadas medidas puestas en marcha por el equipo económico del gobierno de Buenos Aires.

El informe dice que ese apoyo era "justificable" hasta enero del 2001 porque, "con ese gran respaldo financiero y una decidida corrección de las políticas, existía cierta posibilidad de éxito".

"En retrospectiva, los recursos utilizados en el intento de conservar la paridad (cambiaria) podrían haberse aprovechado mejor para paliar algunos de los costos inevitables de abandonar la convertibilidad", el sistema que mantenía la cotización del peso y el dólar en paridad 1 a 1, señaló el FMI.

La crisis financiera no sólo le puso un sangriento punto final al gobierno de De la Rúa sino que sumió al país en una de las etapas políticas y económicas más inestables de su historia.

De hecho la cesación de pagos decretada a finales del 2001, y el tendal de acreedores esparcido por el mundo, sigue marcando en estos días las relaciones financieras de Argentina con el FMI y con toda la comunidad internacional.

Esta debacle "tuvo devastadoras repercusiones tanto en lo económico como en lo social e hizo que muchos observadores cuestionaran el papel cumplido por el FMI durante la década precedente, periodo en el que la institución había tenido casi sin interrupción cinco acuerdos de financiamiento", dijo.

Los expertos de la OIE tuvieron "acceso especial" a los documentos de la época y elaboraron el reporte dado a conocer hoy, en el cual señalaron que "ya en el 2000 se advertía preocupación por la sostenibilidad del tipo de cambio y de la deuda", señaló el Fondo.

Según el FMI, de todas maneras, "no había una solución fácil" para la crisis que se estaba incubando en Argentina, país que fue una "niña mimada" del organismo durante la década de presidencia de Carlos Menem, iniciada en 1989.

El régimen de convertibilidad, lanzado precisamente durante su mandato, había permitido a Menem crear una sensación de bienestar económico en Argentina y, en consecuencia, recoger un amplio apoyo de la población y otros beneficios políticos.

El plan comenzó a resquebrajarse durante el gobierno de De la Rúa quien, en un intento dramático por salvar el régimen, convocó como ministro de Economía a Domingo Cavallo, creador del plan y ex jefe económico de Menem.

En medio de las convulsiones provocadas por el rescate del sistema cambiario, "el FMI identificó correctamente que la disciplina fiscal y las reformas estructurales, sobre todo la del mercado laboral, eran esenciales para la viabilidad del régimen de convertibilidad", dijo el Fondo.

Pero si bien esa evaluación fue correcta, a la vista del propio FMI, las medidas de salvataje en ese sentido no pudieron avanzar a causa de "perennes obstáculos políticos" que "resultaron enormes". El Fondo asumió también en este frente su parte de responsabilidad al admitir que "tampoco utilizó con eficacia los instrumentos disponibles".

"Como consecuencia -indicó-, el FMI mantuvo por demasiado tiempo una serie de programas con Argentina, cuando las políticas que se respaldaban eran inadecuadas", y a partir de finales del 2000 "incrementó los recursos comprometidos hasta llegar a 22.000 millones de dólares".

En este "calendario" de culpas de la crisis argentina, el FMI dijo que para mediados del 2001 "ya debería haber quedado claro" que la estrategia inicial había fracasado y que tanto el tipo de cambio como la deuda pública de Argentina no podían considerarse sostenibles", una afirmación que los voceros del Fondo hicieron pública recién en diciembre de ese año, precipitando la crisis.

Como se preveía, entre las recomendaciones del informe se reclama "reforzar el proceso de monitoreo que ejerce el FMI", en especial teniendo en cuenta "la sostenibilidad del tipo de cambio y de la deuda a mediano plazo".

Mirando hacia atrás, el reporte dice precisamente que "si hubiese adoptado un cambio de estrategia con anterioridad", en el caso argentino se podrían haber "mitigado algunos de los costos" de la salida de la convertibilidad.

ANSA

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