Un homenaje merecido

Nos corresponden las generales de la ley por una razón de amistad, de vinculación afectiva. Pero al margen de ello, que no me obliga al silencio, no puede haber un solo uruguayo aficionado al deporte —al deporte en general y al fútbol en particular— que desconozca la devoción de Dante Iocco a la causa. Fue quien tuvo la iniciativa para que la FIFA declarara a nuestro Estadio Centenario Monumento Histórico Universal del Fútbol. Correspondía, es claro. En esta maravillosa obra arquitectónica construida en menos de un año bajo el comando del Arquitecto Juan A. Scasso, se disputó el Primer Campeonato Mundial. Lo que menos importa a estos efectos es que lo haya ganado Uruguay. En cambio importa que Uruguay haya sido la sede del magno evento —con toda justicia porque ningún país consiguió ni antes ni después los éxitos en Campeonatos del Mundo, Olímpicos y Sudamericanos que conquistó Uruguay— e importa también que lo conserve como se merece. Porque el Estadio es precisamente el gran Monumento al fútbol, quienes lo llevamos en el alma no podemos menos que entusiasmarnos con la tarea que están llevando a cabo la Asociación Uruguaya de Fútbol y el Ministerio de Turismo para ampliar y perfeccionar técnicamente el espacio dedicado al Museo del Fútbol ubicado en la Tribuna Olímpica, su comunicación con la Torre, y la instalación allí de un ascensor.

Esta obra fue criticada, lamentablemente desde un ámbito representativo de la cultura. Averiguamos de qué se trataba el emprendimiento que se está llevando a cabo, y concluimos necesariamente que esa crítica es injusta. El país, país turístico por definición, más allá de las bendiciones que recibió de la Naturaleza tiene pocas cosas que ofrecer al turista. Pero para el aficionado al fútbol —actualmente el deporte de mayor atracción popular en el universo— el Estadio Centenario tiene un atractivo similar al Museo de los Inválidos, al Partenón, al Coliseo. El fútbol uruguayo atraviesa, es verdad, por una crisis estructural de la que le va a costar muchos años salir. Pero todavía es la cuna de la historia más gloriosa de ese deporte.

El Museo del Fútbol hoy está descuidado y abandono. En torno a él han trabajado personalidades brillantes del deporte y de la patria. Hoy el objetivo es ampliarlo, modernizarlo y abrirlo al público. No es tanto el esfuerzo económico que demandará la tarea, teniendo en cuenta lo que habrá de significar para la ciudad y para el país. Son muy pocos los extranjeros que nos visitan que no saben lo que significa Uruguay en el concierto del fútbol. Y todo eso, lo da la historia, que tenemos la obligación hasta patriótica de mostrarla con la dignidad que se merece. Además del nombre emblemático de Dante Iocco, tenemos que mencionar el de quien fuera Conservador del Museo, Julio Marne Rodríguez, a dos personas más de los muchos que están poniendo lo mejor de sus esfuerzos en la actualidad para que esta tarea prospere y sea dentro de muy poco tiempo, quizá en días, o en meses, una realidad: al ministro de Turismo, Dr. Pedro Bordaberry y al Arquitecto encargado de las obras, Juan Deal, quien nos ha proporcionado una muy completa información imposible de detallar en el espacio de la nota.

A ellos y a todos los que aportan con su trabajo también, me siento en condiciones de transmitirles lo que habrá de ser la gratitud de un pueblo por lo que habrá de corporizarse en un orgullo para el país.

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