LONDRES
La lluvia obligó ayer por tercera vez en la historia a jugar en domingo el Abierto de tenis de Wimbledon, que por trigésimo segunda ocasión debió suspender una jornada completa como consecuencia del clima.
La decisión del juez del torneo, Alan Mills, respondió a las intermitentes lluvias que azotaron durante todo el día la capital británica, que obligaron a quebrar la tradición y a cancelar los 84 partidos previstos, incluidos 22 individuales de los cuadros masculino y femenino por la cuarta ronda.