RIO DE JANEIRO - Una muchemdumbre acompañó el entierro del líder trabalhista brasileño, Leonel Brizola, hoy en el cementerio Jardín de la Paz, de Sao Borja, ciudad ubicada a 570 km de Porto Alegre, la capital del estado de Rio Grande do sul, en la frontera con Argentina.
Ex gobernador de Rio Grande do Sul y de Rio de Janeiro, Brizola falleció el pasado lunes a los 82 años de edad a raíz de un infarto, y fue enterrado en el mausoleo de la familia Goulart, al lado de los restos de su esposa, Neusa Brizola, y de su cuñado y ex presidente de Brasil, Joao Goulart.
En este cementerio también se encuentra el mausoleo de Getulio Vargas, ex dictador (1930-1945) y ex presidente de Brasil (1950-54), fundador de la doctrina trabalhista, que tuvo en Goulart y Brizola sus más fieles seguidores.
El trabalhismo fundó un regimen corporativo en Brasil, bajo el primer gobierno de Vargas, llamado Estado Novo, e impulsó la industria nacional y el desarrollo de los sindicatos vinculados al Estado.
Los restos mortales del líder trabalhista fueron velados en el Palacio Piratini (sede del gobierno de Rio Grande do Sul) hasta mediados de la tarde de hoy, y recibió los últimos homenajes de miles de habitantes de Porto Alegre, de la que fue alcalde en los años 50.
El martes pasado, Brizola fue velado en el Palacio de Guanabara, sede del gobierno de Rio de Janeiro, y su cortejo fue acompañado por miles de cariocas.
El vicepresidente brasileño, José de Alencar, exaltó el nacionalismo de Brizola, después de participar de las ceremonias de despedida en el Palacio Piratini.
"Brizola fue un gran brasileño por su probidad. Fue un nacionalista puro y Brasil necesita recordar a ese nacionalista", afirmó Alencar, al referirse a la actuación del último líder trabalhista brasileño en los acontecimientos históricos de 1961 y en 1964.
En 1961, Brizola evitó que los militares diesen un golpe, cuando éstos intentaron impedir que Goulart, entonces vicepresidente, asumiera la presidencia tras la renuncia de Janio Quadros (24 de agosto de 1961), a los ocho meses de iniciado su mandato.
En 1964, pese a sus tentativas de resistencia, Brizola no pudo evitar el golpe militar, que le obligó a exiliarse en Uruguay durante 15 años.
Brizola regresó a Brasil en 1979, después que el último presidente militar, el general Joao Baptista Figueiredo, dictase una amnistía. Entró al país precisamente por Sao Borja.
Brizola fue gobernador de los estados de Rio Grande do Sul (1959/1963) y dos veces del sudestino Rio de Janeiro (1983/1986 y 1990/94).
Murió sin alcanzar la presidencia de Brasil, que era su gran sueño.
AFP