El presidente ruso, Vladimir Putin, realizó ayer una visita relámpago de una hora a la zona de Ingushetia donde el martes de madrugada fue perpetrado un terrible ataque de extremistas chechenos que causó 92 muertos, según el último balance oficial. Se trata, en su mayoría, de miembros de las fuerzas del orden cuyos edificios fueron el blanco principal de los asaltantes.
Ayer, la presencia de las fuerzas del orden era discreta, mientras que en el hospital central de Nazrán, la principal ciudad de Ingushetia, seguían hospitalizados 56 heridos de bala. El presidente Putin ratificó que "emplearemos todo el tiempo que sea necesario, pero buscaremos y castigaremos a los organizadores y participantes" del ataque, "hasta el último hombre".
En la foto, Putin reunido con las tropas disfruta de un almuerzo al aire libre.