La dulce voz de la tristeza

| La cantante Mafalda Arnauth, la nueva gran fadista, se presenta hoy en Sala Zitarrosa

Hoy a las 20.30 horas, en Sala Zitarrosa y bajo los auspicios de la Embajada de Portugal, se presenta la cantante lisboeta Mafalda Arnauth. Con apenas 29 años Mafalda es la nueva gran voz del fado, el género de música popular por excelencia de Portugal.

La cantante repasará en su recital montevideano sus tres trabajados discográficos, el primero titulado Mafalda Arnauth, el segundo Esta voz que me atravessa y el tercero Encantamento. La cantante portuguesa se caracteriza por un estilo fresco y espontáneo que da nueva vida al fado, un género en varios sentidos similar al tango, donde también se celebra la tristeza de la vida. Sin embargo, la joven lisboeta aborda al fado desde una óptica más optimista. "El fado que yo canto es una forma de comunicarme con las personas y eso no puede ser nunca una desgracia", dice la joven portuguesa.

Esta joven que dice que a los 18 años no sabía lo que era el fado, sostiene que un fadista "es una persona que vive y asume las emociones de la vida". "La idea del fadista pasa por varias cosas. Yo conozco fadistas que no cantan, tiene que ver con una forma de sentir, de vivir, de conocer", dice la cantante.

Después de la muerte de la gran Amalia Rodrígues en 1999, la reina del fado, ha surgido una nueva generación de fadistas. Básicamente han sido mujeres las que han emprendido el camino de una renovación musical que estaba haciendo falta. Con dos discos grabados en tres años, Mafalda Arnauth se ha puesto a la cabeza del movimiento. Nacida en Lisboa en octubre de 1974, Mafalda Arnauth surgió como un meteoro en el Circuito do Fado después de participar en 1995, invitada por Joao Braga, en un espectáculo del Teatro San Luis, al lado de algunos de los más grandes fadistas. Desde entonces, prácticamente no ha descansado: se ha presentado varios programas de televisión y radio y ha actuado en los más importantes escenarios internacionales de Luxemburgo, Alemania, Francia, Grecia, España, Inglaterra y, desde luego, Portugal.

En 1996 se presentó como artista principal de la Taverna do Embuchado, uno de los lugares míticos del fado lisboeta. La compositora también participó en la Cumbre sobre Lengua Lusitana, que tuvo lugar en Mozambique. Al año siguiente participó en un Certamen Internacional de Poesía, dado que las letras de sus canciones son de una gran inspiración lírica.

Las puntos de contacto entre el fado y el tango son varios, tanto a nivel musical como en los tópico poéticos que abordan. No en vano, se organizó en Portugal el Primer Encuentro Internacional de Fado y Tango y, desde luego, Mafalda fue una de las personalidades invitadas a este festival.

Luego de tanta actividad la cantante se tomó un descanso para componer su tercer disco titulado Encantamento. Durante el 2003 Mafalda redescubre, lo que ella llama "el placer de componer, escribir a su alma y a sus misterios, inventar sus formas de decir la vida". En las nuevas composiciones de Mafalda el fado abandona casi por completo la fatalidad, la desgracia y la sombra. La tristeza le sirve de alimento para la esperanza. "Iré a beber la luz y el amanecer, iré beber la voz de esa promesa, que a veces, como un vuelo me atraviesa y en ella cumpliré todo mi ser", canta.

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