GUADALAJARA - Los preparativos de la cumbre América Latina, Caribe y Unión Europea (UE) entraron en su recta final en Guadalajara (oeste de México) con intensas negociaciones para presentar a los 58 líderes convocados el viernes una declaración final que recoja consensos en materia de libre comercio, la defensa del multilateralismo y la cohesión social.
La declaración final está siendo afinada "con negociaciones intensas, que probablemente lleguen hasta los cancilleres" de los países de ambas regiones, que tienen previsto reunirse este jueves, 24 horas antes que los mandatarios, según fuentes de la Cancillería mexicana.
El dispositivo de seguridad fue reforzado en torno a la sede de la Cumbre, el Hospicio Cabañas, en previsión de las primeras manifestaciones y de la apertura de un foro altermundialista este miércoles.
Aunque todas las fuentes de las delegaciones insistían en que las conversaciones sobre el centenar de párrafos de la declaración van a buen ritmo, quedan detalles fundamentales por resolver.
Las negociaciones para liberalizar el comercio entre la UE y prácticamente la mitad de la región latinoamericana (América Central, región andina y Mercosur) deben resolverse en uno u otro sentido antes del cierre de la cumbre.
El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, se mostró pesimista el martes en Ginebra respecto a las negociaciones con el Mercosur, ya que la propuesta negociadora del bloque sureño (que comercia unos 21.000 millones de dólares anuales) no llega a igualar, según fuentes europeas, el 90% de liberalización de todos los sectores que propone la UE en 10 años.
Lamy, el comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, y los ministros del Mercosur tienen previsto reunirse mañana.
El comisario europeo señaló que no tiene "la certeza" de que las ofertas latinoamericanas sean equivalentes a las de la Unión Europea.
"Mientras no tenga esa certidumbre, la negociación final no puede empezar", y por lo tanto la fecha para su finalización, en octubre, no puede ser anunciada con plenas garantías, advirtió.
De lado latinoamericano, el presidente uruguayo, Jorge Batlle, declaró el martes: "Quizá no podamos llegar a agotar el detalle de la negociación, pero si pudiéramos políticamente dar por sellada la etapa de la negociación, dejando ciertos aspectos técnicos a un trabajo posterior de los expertos, creo que daríamos una imagen clara de la voluntad política de ambas regiones".
Las negociaciones "están entrando en un momento crítico", señaló por su parte el embajador brasileño ante la Unión Europea, Jose Alfredo Graca.
El segundo gran bloque de negociaciones es el europeo con seis países centroamericanos (unos 3.000 millones de dólares de volumen comercial), que ocupó buena parte de las negociaciones desde el lunes, entre altos funcionarios.
El tira y afloja entre ambos grupos tiene componentes económicos y políticos: la Unión Europea exige más integración entre los miembros del bloque centroamericano para garantizar plenamente el libre tránsito del comercio.
América Central quiere que se fije enero de 2005 como fecha de inicio de las negociaciones, y además no quiere supeditarlas al ritmo de las negociaciones de la llamada Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Los centroamericanos buscan por otra parte una alianza con los cinco de la Comunidad Andina (Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela), que también quiere iniciar negociaciones para un acuerdo de libre comercio con la nueva Europa de 25 miembros.
América Latina y la Unión Europea tienen inicialmente una postura con amplias coincidencias frente al posicionamiento de Estados Unidos en materia política y comercial, pero delegaciones como Cuba quieren endurecer sensiblemente esa posición.
Los cubanos desean, entre otros, que la declaración final incluya por ejemplo una drástica condena a las torturas de presos iraquíes por parte de soldados estadounidenses, un hecho que conmocionó a la opinión pública mundial.
El vicecanciller peruano para Europa, Armando Larios, señaló al respecto que el párrafo relativo a las torturas en Irak "es concreto y no vago, aunque puede ser que se sustituya la expresión tratamientos inhumanos por un lenguaje más genérico relacionado con el maltrato a los prisioneros".
En la ciudad, las vallas antimotines ya cruzan todas las calles del centro histórico, con al menos 2.000 policías para resguardar a los jefes de Estado y de gobierno.
AFP