BUENOS AIRES - El presidente argentino, Néstor Kirchner, cumplirá mañana su primer año de gobierno con un elevado nivel de popularidad (cerca del 70%), amparado por una vigorosa reactivación económica que se abre paso en medio del pesado lastre de la deuda, la crisis energética y la pobreza.
"El 75% de apoyo popular que lo eximió de una segunda vuelta contra Carlos Menem (en 2003) lo ha acompañado sin mayores variaciones. Es un apoyo racional y pragmático supeditado a la capacidad del destinatario para rendir con éxito", dijo el sociólogo Enrique Zuleta Puceiro, presidente de la consultora Opinión Pública Servicios y Mercados (OPSM).
El politólogo Julio Burdman, director del privado Observatorio Electoral Latinoamericano, dijo que las encuestas "sobreestiman el nivel de popularidad de Kirchner, pero no hay dudas de que el presidente goza del apoyo de la gente".
Burdman dijo que "la oposición está comenzando a cristalizarse en el seno del propio partido peronista, que hasta ahora votó como un solo hombre los proyectos impulsados por Kirchner en el Parlamento".
Zuleta Puceiro dijo que "se ve en Kirchner una figura nueva, inspirada y, sobre todo, dispuesta a romper, sin importar el costo, los lugares comunes, instituciones, hábitos y comportamientos que desembocaron en la crisis", de finales de 2001.
Un aspecto que concita el mayoritario apoyo ciudadano es la lucha por la vigencia de los derechos humanos y el fin de la impunidad, aunque esta política encuentra resistencia en algunos sectores, tanto civiles como militares, que advierten sobre el peligro de hurgar insistentemente en el pasado.
El ex gobernador de la provincia patagónica de Santa Cruz tiene una imagen positiva, pero aparecen nubarrones en el horizonte impulsados por la crisis energética y la inseguridad por la ola de delitos que sacude a todo el país, pero en especial a la populosa periferia bonaerense.
Los opositores más encarnizados le reconocen a Kirchner el mérito de haber restaurado la autoridad presidencial, tras su fuerte degradación por las gestiones de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, en el marco del llamado "Estilo K" con el cual el mandatario encara su trabajo.
AFP