Se abre otra semana con el mundo expectante a los niveles de precios que tendrá el petróleo, después que escaló hasta valores superiores a los 41 dólares. No sólo países como Uruguay, que no son productores petroleros y pueden recibir en mayor magnitud el impacto de desmesurados precios —en el caso uruguayo, el gobierno está siguiendo atentamente la evolución y de acuerdo con lo que dijo el presidente Batlle, no se apresurará a tomar decisiones en materia de tarifas— sino también los propios productores y una economía fuerte como la de Estados Unidos que produce e importa crudo, están haciendo cálculos de las repercusiones de un nuevo acrecimiento de precios.
Los ministros de los países integrantes de OPEP —cártel que representa poco más de un tercio de la producción mundial de petróleo— aprovecharon su presencia en un foro internacional sobre energía que se llevó a cabo en Amsterdam para analizar la situación y aplazaron una decisión hasta el 3 de junio, en Beirut. En principio, no hay ambiente para la propuesta de Arabia Saudita de aumentar la producción en dos millones de barriles por día.
Pero, contrariamente a lo que ocurría en otros tiempos, OPEP no es la fuerza decisiva. Si bien su posición es de alta importancia por el volumen de producción que maneja, también están jugando otros factores que escapan a su control.
Uno es el crecimiento económico mundial que ha derivado en mayor consumo de petróleo, que se sitúa en torno de 81 millones de barriles diarios. Por ejemplo, China está consumiendo un volumen nunca visto en su historia.
Otro factor que, lamentablemente también aparece en la escena petrolera, es el temor a eventuales atentados terroristas, que podrían tener como objetivo parte de las instalaciones de Arabia Saudita, principal productor de OPEP. El tercer elemento de presión sobre los precios son las inversiones en el mercado a futuro de petróleo que hacen quienes administran los fondos de cobertura —tienen enorme monto de dólares— al no encontrar suficientemente atractivo el retorno que dan los mercados financieros en tasas de interés, ni las Bolsas de Valores.
El escenario es complicado por todos los elementos que juegan. En general, las opiniones expertas no apuntan a una reducción de precios a corto plazo.