Víctor Hugo Morales
En ese escenario dramático de los partidos jugados bajo la lluvia se desarrollaron los encuentros del domingo. River dejó dos puntos que significaron, al mismo tiempo, el alivio de Chacarita en la lucha de los pobres por no caerse más abajo. Y Boca salió a jugar ante Quilmes con la posibilidad de recuperar todo lo que había perdido hace siete días. Claro que el único dato positivo era el asunto de los puntos porque los de Bianchi tenían un durísimo rival en Quilmes.
En ese escenario antinatural para jugar al fútbol los que menos tienen suelen sacar alguna ventaja. Que no se juegue, que la lucha impere, que la pelota no ruede, que la precisión sea un lujo imposible, favorece a los chacaritas. A tal punto que debe decirse antes que ningún otro comentario que River la sacó barata. Si la derrota lo castigaba como la lluvia y el viento a los espectadores, ningún reproche le cabía al resultado. Cinchando en la tormenta de un querer, guapeando con ese entusiasmo típico de los que avizoran una circunstancia favorable, Chacarita tuvo la convicción de la que los muchachos de River, más delicados a la hora de chapalear en las lagunas de la cancha, carecieron.
Germán Lux, el arquero millonario terminó siendo la gran figura del partido, y conste que buena parte del segundo tiempo, Chaca debió jugar con diez porque había sido expulsado Arseno. Aun así, River no pudo aprovechar. La semana, iniciada gloriosamente ante Boca, estaba terminando con la magra cosecha del sospechoso 1 a 0 logrado ante el Cali, y esa pálida expresión no ya a la hora de jugar, sino de luchar, del equipo muleto del Jefe Astrada. Chacarita, con una tarea descomunal del uruguayo Casanova en la mitad de la cancha, hizo de su pasión el argumento del partido. Cuando a River, sobre el final, también le echaron a un jugador, la hazaña de Chaca estuvo a punto de consumarse. Hasta que Boca no empezara a padecer a Quilmes, la cancha, la condición de visitante, los hinchas de River no podrían quitarse la mufa de una tarde en la que la lluvia les enfrió hasta el alma.