JORGE SAVIA
Dicen —porque no hubo denuncias— que al cabo del partido Peñarol– Cerro hubo balazos en Garibaldi y 8 de Octubre. En Danubio– Cerro voló una piedra "anónima" que pegó en la frente del línea Espinoza y llevó a que Komjetan suspendiera el encuentro a los 21’. Y el sábado pasado, también en Jardines del Hipódromo, después del partido Danubio-Cerrito, parciales del visitante quemaron una palmera poco menos que "sagrada" para el club de la Curva de Maroñas y tras algunas corridas y refriegas con la hinchada local sufrieron las "bajas" de 18 detenidos: 14 mayores y 4 menores, que recuperaron su libertad "con prevención", luego de haber permanecido en la Seccional 16a. por varias horas.
Sin embargo, lo peor no es lo que pasó, sino el futuro. Porque a mitad de semana, en el programa "Hora 0", de Radio Sarandí Sport, un oyente que dijo ser hincha de Plaza, no sólo reveló que el parabrisas de su auto había sido hecho añicos el viernes que salió del Tróccoli luego de haber presenciado el cotejo que jugaron Cerrito y el equipo de Colonia, sino que agregó otro dato que un rato más tarde repitió otro parcial del conjunto auriverde, que sufrió un corte en una ceja al ser alcanzado por una pedrada lanzada por hinchas de Cerro que esperaron en los alrededores para confrontarse con la barra del Cerrito de la Victoria: la "revancha" entre las hinchadas de estos dos últimos clubes está "pactada" para cuando se enfrenten en la 14a. fecha del Torneo Clasificatorio.