JOSE MARIA BELLO
Desde que Alejandro Lembo apareció en el fútbol uruguayo como integrante de las selecciones juveniles dirigidas por Víctor Púa, hasta la finalización del último Mundial, fue casi siempre titular indiscutido en todos los representativos celestes. Incluso, antes de emigrar a España, era uno de los pocos jugadores del medio que los técnicos tenían en cuenta para integrar el representativo nacional.
Eso, aparte de ser un orgullo, para cualquier jugador significa una tranquilidad; pero nada es eterno y con el inicio de un nuevo proceso en la selección, al ex zaguero de Nacional se le terminó la época de bonanza y, aunque al principio fue convocado por Carrasco, luego del partido amistoso ante Argentina en La Plata nunca más fue tenido en cuenta por "J.R.".
Con el advenimiento de Fossati, nuevamente se le abrieron las puertas al actual defensor del Betis de Sevilla y, seguramente, ocupará un lugar en el once titular ante Perú.
—¿Qué sensaciones tuviste al volver al Complejo de la A.U.F.?
—Ante todo la alegría lógica de encontrarme con muchas cosas que añoraba, pero por sobre todas ellas lo más trascendente fue encontrarme con los muchachos y entrenar con la selección, que es algo que siempre estuvo muy ligado a mí.
—Se han perdido puntos muy importantes en casa y la situación no es fácil.
—Lo tengo muy claro, la situación es muy complicada, al punto que creo que este es uno de los momentos más difíciles que me tocó enfrentar en una Eliminatoria, pero también tengo claro que estoy en un lugar en el que muchos quisieran estar; por lo tanto, debo disfrutarlo y afrontar lo que se viene con la responsabilidad con que siempre lo he hecho. En estas circunstancias lo más indicado es mantener la tranquilidad y la cabeza fría, porque nos jugaremos cosas trascendentes y debemos hacerlo dejando todo lo que esté a nuestro alcance.
—Has jugado una Eliminatoria y un Mundial. Muchas veces se dice que la primera fase es mucho más difícil que el torneo en sí, ¿estás de acuerdo?
—El antecedente que tengo me indica que, sin duda, la Eliminatoria fue el torneo más difícil de todos los que he jugado y mucho más lo fue para nosotros, que terminamos clasificándonos en el último partido del repechaje. En el Mundial, donde a nosotros nos ha faltado un poco de suerte y aparte no hicimos un buen papel, luego de jugar la serie vas partido a partido y eso, pese a que se supone que los rivales son más complicados que los de las Eliminatorias, te da la posibilidad de que en 90 minutos puedas seguir en el campeonato. Las Eliminatorias son un largo sufrimiento, mientras que el Mundial, en cambio, todo es matar o morir.
—Tomando como punto de partida tu reconocimiento de que la Eliminatoria es más difícil, la lógica indica que si Uruguay sigue perdiendo puntos como local, el objetivo de clasificar se hace cada vez más lejano.
—De eso no hay ninguna duda, en casa hay que ganar como sea y no sólo eso, también debemos traer puntos de afuera para asegurar la clasificación. Lo principal de esto es no enloquecerse, la ansiedad es mala consejera. Por lo tanto, hay que pensar en Perú, jugar y ganarle, para luego, con poco tiempo, es verdad, dedicarnos a lo que será medirse con Colombia.
—Fossati generalmente para sus equipos con línea de tres; ¿en cuál de los tres puestos te gusta más jugar?
—De líbero, porque fue donde más tiempo he jugado. En Nacional, cuando estuvo Carreño, jugué en esa posición como un año y medio, lo que siempre te da más funcionamiento, pero también puedo hacerlo por cualquiera de los dos extremos porque también me gusta.
—Tampoco podés olvidar que algunas veces jugaste de lateral derecho.
—Es cierto, por eso yo con tal de jugar lo hago en cualquier lado.
"No es lo mismo allá que acá..."
—En una época de tu carrera, cuando estabas saliendo de la selección juvenil para ser titular de la mayor, creo que batiste el récord de jugar sin tener descanso e, incluso, sin hacer pretemporada. Ahora estás en un fútbol mucho más exigente que el uruguayo, hiciste el acondicionamiento físico antes de empezar el campeonato en España y no estuviste afectado a la selección. ¿Eso te permitió llegar más descansado al término de la temporada?
—No, para nada. En los últimos partidos del Betis lo venía hablando con el cuerpo médico, que no estaba en mi mejor forma. Yo venía de jugar en España una temporada y media y no es lo mismo jugar ese período allá que acá. Por eso es que al final de la Liga se pusieron de acuerdo el cuerpo técnico y la sanidad y me dieron un poco de descanso para poder llegar a esta altura del año algo mejor. Pero eso no será un obstáculo para que si me toca jugar deje todo en la cancha. Para mí lo más importante que tengo por delante es esto y así lo afrontaré, luego veremos si descansamos o haremos lo que creamos conveniente entre todos.
—¿Es muy diferente jugar allá que acá?
—Muy diferente, no; pero es. El ritmo es otro, aunque cuidado, que no es algo tan, pero tan diferente, y que cueste mucho adaptarse. En mi caso, yo llegué y con el ritmo de los partidos me fui adaptando, me fui dando cuenta de algunas cosas, pero la generalidad del fútbol es semejante en todos lados.