La denuncia penal que la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y el edil del partido colorado Jar Sánchez le realizaron a los comerciantes que utilizaron bromato de potasio en la elaboración de sus productos, quedaría sin efecto debido a que la comuna destruyó las muestras de las panaderías que fueron clausuradas.
El 18 de diciembre de 2003 la Intendencia de Montevideo realizó inspecciones en 100 panaderías de la capital, de las que se extrajeron muestras de 200 kilos de pan y 100 kilos de harina.
Los análisis de los laboratorios de bromatología de la comuna determinaron irregularidades en las muestras de 19 panaderías, las cuales fueron clausuradas y multadas.
El 17 de febrero, Miguel Fernández Galeano, director de la división salud y programas sociales de la IMM fue citado a declarar por el caso de las clausuras. "En ese momento puse a disposición de la justicia las muestras, pero no las solicitaron hasta el 24 de marzo. Creo que no se intervino en el momento justo", dijo el jerarca municipal.
Agregó que para esa fecha el laboratorio le comunicó que las muestras extraídas en diciembre, habían perdido el nivel analítico y no servían como prueba.
"De todas maneras hay algo que llama la atención y es que ninguno de los comerciantes involucrados, a los cuales se les clausuró por trabajar con el producto, solicitaron recurrir a la muestra, lo que hace sospechar que sabían lo que estaban utilizando", dijo Fernández Galeano.
Por su parte, el edil Jar Sánchez informó que la Justicia tiene pruebas suficientes contra los comerciantes debido a que pudieron examinar la primera prueba, no así la segunda.
"De todas maneras hablé con dos ingenieros químicos que me dijeron que a pesar del tiempo transcurrido, el análisis de laboratorio igual debería detectar el bromato, por lo que esas pruebas hubieran servido", aseguró el representante del legislativo comunal.