Uruguay será reconocido este mes como un "país libre de vaca loca"

| Las otras naciones que también buscan la certificación son Argentina, Nueva Zelanda, Australia y Singapur

PABLO G. ANTUNEZ

A propuesta de su Comisión Científica, la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE) —el organismo que rige las normas zoosanitarias para el comercio mundial de animales vivos y subproductos, avalado por la Organización Mundial de Comercio— aceptó proponer a Uruguay como provisionalmente libre de Encefalopatía Espongiforme Bovina, conocida vulgarmente como enfermedad de la "vaca loca".

Ya están rigiendo los 60 días que tienen los delegados para estudiar la propuesta y si pasado ese plazo no se presentan objeciones, la Comisión Científica elevará las recomendaciones al Comité Internacional para su aprobación a lo largo de la Asamblea General Ordinaria de la OIE, que se celebrará la última semana de mayo, en su sede de París. Entonces, la votación dejará de ser técnica y se convertirá en política y comercial.

Si Uruguay es reconocido como provisionalmente libre, será uno de los cinco primeros en el mundo (junto a Nueva Zelanda, Australia, Argentina y Singapur) en ser certificados por la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE) en tal condición. El MGAP considera que la declaración de país provisoriamente libre es, junto a la condición de libre de aftosa con vacunación, el acontecimiento político y sanitario "más importante que se haya logrado", remarcó el Dr. Recaredo Ugarte, director general de los Servicios Ganaderos del MGAP.

FUERTE Y DEBIL. Para mantener todas sus vacas "cuerdas", Uruguay tiene algunas fortalezas, pero también tiene que hacer bien los deberes para preservar una correcta vigilancia epidemiológica.

Las nuevas exigencias internacionales hacen hincapié en que los países que nunca tuvieron casos, mantengan una vigilancia pasiva y activa sobre sus animales.

"La vigilancia activa pasa por examinar las poblaciones de riesgo, que son todos aquellos animales que mueren sin una causa aparente o que presentan sintomatología compatible con enfermedades nerviosas" a nivel de campo, explicó el Dr. Rodolfo Rivero, quien junto a la Dra. Cecilia Paullier, fueron los dos primeros técnicos uruguayos capacitados en Suiza en el diagnóstico de la encefalopatía espongiforme bovina, enfermedad conocida como "vaca loca". Rivero tiene dos especializaciones, una en 1995 y la restante en el 2003, donde participó de un nuevo curso apoyado por la FAO.

La vigilancia pasiva se basa en el análisis de las muestras de cerebros de animales que son enviados a la faena y que presentan algún cuadro neurológico o caminan con dificultad (a veces se quiebran en el viaje). Para una población de 10 millones de bovinos, la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE) exige el análisis de 400 sistemas nerviosos central o cerebros y, que cada vez, se verifique la ausencia de la EEB (BSE según su sigla en inglés), y se establezca la causa que llevó al animal a no levantarse o a morir.

MAS EXIGENTES. Aunque en ese aspecto Uruguay está bien respaldado, se busca sobrepasar las exigencias mínimas de análisis y en el pasado mes de abril, donde los brotes de tristeza causada por la garrapata acosaron los bovinos y, en algunas zonas, provocaron mortandad, se le pidió a los veterinarios de campo que remitieran muestras del sistema nervioso central para que la Dirección de Laboratorio Veterinario "Miguel C. Rubino" las analizara, cosa que se hizo en ambos casos.

"Esta enfermedad es una de las tantas que tienen síntomas neurológicos, es sencilla de diagnosticar por los veterinarios de campo, pero la remisión de esos materiales es muy útil para la vigilancia epidemiológica", aseguró el experto. A partir del reconocimiento, el desafío para Uruguay "será mantenerse libre".

Por otra parte, se cierra el círculo sobre el control de la elaboración de alimentos. El ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca trabaja en los aspectos legales que permitan controlar la elaboración de raciones y normativas que eviten la contaminación de dichas raciones con harinas de carne, ya que actualmente hay un cierto vacío legal. "Se van a controlar todos los establecimientos que alimentan con raciones (tambos y engordes a corral), no sólo que no utilicen harinas de carne, cuyo uso está expresamente prohibido, sino también que no se mezclen en las fábricas que elaboran raciones en base a proteína vegetal", explicó Rivero.

Informó que los casos que siguen apareciendo en Europa luego de que se eliminaron de la cadena alimenticia los productos de riesgo (ganglios y médula espinal, entre otros), se deben a "contaminación cruzada" de las raciones con harina de carne infestada en las fábricas.

SEGUIMIENTO. Para el Dr. Rivero, Uruguay también está en una situación privilegiada, comparado con otros países de la región, en cuanto al seguimiento de los animales importados desde países que luego han tenido casos de vaca loca. "En nuestro caso son tan sólo 28 bovinos de razas lecheras (básicamente vaquillonas y toros) que fueron comprados en Canadá, todos están debidamente identificados y con seguimiento permanente", advirtió.

PARA ENTRAR EN TEMA

IDENTIFICADA. El primer caso de encefalopatía espongiforme bovina o "vaca loca" se registró en el Reino Unido en 1985 y recién en 1989 los científicos detectaron el origen de la infección: los animales afectados ingirieron harinas de carne y hueso contaminadas. Estaban elaboradas en base a ovinos enfermos de una encefalopatía similar conocida como scrapie o enfermedad "del temblor".

PROVISORIO. La OIE reconocerá a los cinco países que se postularon como "provisionalmente libres". Para ser libre, el organismo internacional le exige al país que prohíba la alimentación de los rumiantes con harinas de carne (léase proteína de origen animal) por un lapso no menor a ocho años. En caso de Uruguay, aún le falta un año para cumplir con este requisito, pero prohibió también la alimentación de todos los mamíferos con harinas de carne y hueso.

CEREBROS. También pide el análisis constante de los cerebros y el sistema nervioso central de los bovinos y/o animales de circo que presentan sintomatología compatible con casos neurológicos. Se incluye el de los vacunos sanos que llegan a frigorífico caídos o quebrados. Los análisis deben llevarse a cabo por un período de ocho años. Es decir, el período máximo para que la enfermedad se manifieste en el animal.

CANTIDAD. Para una dotación de 11 millones de cabezas bovinas como tiene Uruguay, se le exige realizar un mínimo de 376 pruebas de cerebros al año. El año pasado se analizaron 400 casos y en el 2004, la Dirección de Laboratorio Veterinario "Miguel C. Rubino" piensa analizar 1.000 materiales.

Traducir la ventaja en precios

Estados Unidos se ha convertido en el principal comprador de carne bovina uruguaya, desosada y madurada. Si bien los precios ya son buenos, los frigoríficos y las empresas buscan mejorarlos a través de certificaciones como "carne orgánica" o "carne natural". Si se consigue el reconocimiento de la OIE como país "provisionalmente libre de vaca loca", más allá de brindarle más confianza a los importadores, también se podría conseguir un sobreprecio.

"Siempre que un país tiene una ventaja que pueda utilizarla para vender, debe hacerlo", admitió la Dra. Theresa Boyle, oficial veterinario de la Oficina de Inspección Veterinaria de Animales y Plantas (Aphis) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con sede en Montevideo.

La Dra. Boyle recordó que el caso de "vaca loca" registrado en su país en diciembre del 2003, fue "introducido y no indígena", ya que se comprobó que era una vaca importada de Canadá. Por otra parte, subrayó que "ese animal nunca ingresó en la cadena alimenticia, ni tampoco en la elaboración de raciones".

Los golpes enseñan y en ese sentido, la Dra. Boyle subrayó que el plan de vigilancia emprendido a partir del insuceso, abarca diversas pruebas de animales "en el marco de un muestreo que es 47 veces mayor que el que exige la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE)".

Los chequeos comprenden testeos de detección rápida (con el animal vivo) y pruebas sobre muestras de sistema nervioso central que se remiten al laboratorio. En Estados Unidos se faenan alrededor de 40 millones de bovinos al año. "De esa población tomaremos 201.000 animales para testear y eso dará más confianza. Se podrá detectar un animal entre 10 millones de animales infestados, con una confianza de 95%", explicó.

Cuidar al ovino es importante

Una sola "vaca loca" puede ocasionar más daños económicos al comercio que más de 2.000 focos de fiebre aftosa. Por eso el Dr. Jorge Bonino Morlán, técnico del SUL y delegado por el sector privado de Uruguay (léase los ganaderos) en la comitiva uruguaya que negocia en la Organización Internacional de Salud Animal (OIE), exhortó a "contemplar todas las normas para evitar una posible introducción de la enfermedad y del scrapie, una encefalopatía similar en los ovinos".

Uruguay es uno de los países libres de dicha enfermedad, junto con Argentina, Australia y Nueva Zelanda, y "ese es otro galardón que tiene que defender a muerte, sobre todo por la importancia que tiene la carne ovina", pero mucho más aun, "sabiendo que hay vecinos que tienen el problema".

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