Por orden del juez

| Un agónico cabezazo del goleador aurinegro condenó a Wanderers, que jugó con un hombre menos desde los 18’ de la primera etapa

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JORGE SAVIA

A Peñarol —cuándo no— lo salvó Bueno, aunque no se puede desconocer que Diego Aguirre "la embocó" al poner a Martín García cuando se estaba por llegar al cuarto de hora de la segunda etapa.

Es decir, la gravitación que tuvieron a 4’ del final la corrida del "Tato" que forzó el corner más trascendente de los 7 que cedió el equipo locatario, y el posterior cabezazo que metió "Charly Good" después que el "Cebolla" ejecutó la citada falta, fueron determinantes a efectos de la concreción del resultado.

Sin embargo, es imposible pasar por alto otro factor, menos tangible, pero igualmente destacable, que no se puede negar que haya incidido en el trámite del encuentro ganado por los aurinegros en el Parque Viera ayer de tarde: la actuación del árbitro, porque —como se destaca por separado— los mayores errores en los que pareció incurrir Olivier Viera, fueron todos cometidos casi invariablemente en un mismo sentido: en perjuicio de Wanderers, que por la equivocación quizá más trascendente del "hombre de negro", como fue la temprana expulsión de Cañarte, debió jugar con un futbolista menos desde los 18’ de la primera etapa.

Pese a todo, el cuadro del "Chifle" Barrios —jugando con una línea de 3 firme y otra de 4 volantes ordenada— se las ingenió para ir capeando el temporal, con la complicidad de un Peñarol que pareció respetarlo demasiado, al haber "tocado" el equipo con el que venía goleando, para excluir a Leal, darle entrada a Guerrero y jugar con línea de cuatro. Aunque, la verdad sea dicha: aún sin atacar con la contudencia necesaria, y —ya utilizando la línea de 3 zagueros a la que volvió Aguirre inmediatamente después de la expulsión de Cañarte— al influjo de los ya habituales desdoblamientos de Diogo hacia campo adversario, los aurinegros llegaron más con esa alineación inicial, que cuando ingresó Leal (junto al "Tato" García) y Aguirre hasta se jugó a una fórmula ofensiva compuesta por un terceto atacante.

La clave bohemia, tal vez, estuvo en "sujetar" los bríos goleadores de Bueno, con la firmeza de su zaga. Con eso, más algunas buenas atajadas que hizo Nanni, como cuando descolgó un soberbio cabezazo que le metió Cedrés a los 27’ de la primera parte, Wanderers —que en el complemento volvió a correr peligro por otro error de Viera que también se detalla por separado— fue "zafando". Es más, pareció que conseguiría el empate. Pero faltando 4’ vino la corrida del "Tato", el corner, el cabezazo de Bueno y la victoria. Que, en definitiva, no se concretó "por orden del juez"; aunque tampoco se puede negar —o desconocer—que el árbitro tuvo bastante que ver con las ventajas que durante 72’ tuvo que dar Wanderers.

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