Dos muletos ganadores

Víctor Hugo Morales

Habrá parecido exagerado decir que Boca y River pueden ganar el torneo con sus reservas. Pero ayer, los muletos de ambos parecieron las Ferrari que dominan a su antojo la Fórmula Uno. Eso son Boca y River en la actualidad. Obligados por la Copa a poner equipos de alternativa, igualmente se alzaron con victorias que los alejan todavía más del mediocre pelotón perseguidor.

Miente el exiguo 1 a 0 de los millonarios sobre Vélez, resultado inexpresivo que nada dice de la real superioridad del equipo de Astrada en el cálido mediodía porteño. Lo que uno y otro son, hoy día, quedó reflejado en una jugada del primer tiempo: el arquero Peratta desvía un remate de gol, entra Maxi López y el bravo Peratta ataja de nuevo, la pelota anda boyando por el área menor y uno de River la estrella en el caño de la izquierda, ese rebote lo toma otra vez López y cuando su tiro va a entrar, alguien lo salva en la línea... hasta que llega a la carrera otro de River y mete un bombazo que pega en el travesaño y se va. Los relatores decían que nunca habían visto algo igual. Puede que sea así nomás, pero lo importante es que esa acción explica, con lujo de detalles el presente del fútbol argentino.

Los de River se fueron del estadio rumbo al asadito, a la misma hora que Independiente amenazaba desde la historia al Boca de Bianchi, que ponía todavía más suplentes que River, jugaba de visitante, y el resultado de la mañana lo obligaba como nunca en el año a ganar ese partido.

Como si tal cosa lo hizo. Aun cero a cero había quedado claro para todo el mundo que Boca era más. Un gol tras otro dejaron a los espectadores sin partido al terminar el primer tiempo. Boca ya estaba 3 a 0.

Abrumador, aplastante, jerarquizado, sólido y cada día con más fútbol el equipo de Bianchi, invicto, único vencedor de visitante esta semana, líder, campeón de América y del Mundo se prepara para jugar con River el único partido perdible en el momento actual.

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