Diego Lamas
Entre Gran Premio y Gran Premio los popes de la Fórmula 1 se reúnen y el orden del día es uno solo: cómo pararlos y cómo hacerlo más entretenido. Cambiar otra vez el tipo de clasificación del sábado, usar una sola marca de neumáticos, motores limitados a 8 en V y faltaría ponerle bandera negra al piloto que hiciera más de 5 vueltas, en punta...! No hay nada que indique que la perfección de Ferrari y su gente pueda hacer otra cosa que mejorar aún más, perfeccionar lo perfectible, sean las reglas que sean. Y sí hay que esperar que sus competidores, como ayer lo hiciera Renault, logren ese algo que aún les falta. Ayer Trulli y Alonso mostraron seriamente cuál es la única forma de intentar darle al podio otro color. El gesto captado por la TV de un Briatore meneando la cabeza, lo decía todo. No era una queja para los suyos; en silencio se preguntaba, hasta cuándo...
Honda dio un tropezón que no es caída y caída sí es la pobre y preocupante de McLaren y Williams. El Williams sin cafeína del colombiano y los frágiles y lentos Mercedes perdiendo una vuelta a manos del asturiano, fueron sombras. ¿Hasta cuándo? Falta mucho y parecería que lo mejor es estar preparado para ver, con paciencia y admiración, esta notable obra de arte de la Historia de la Fórmula Uno. Dentro de 15 días en la Ruleta de Montecarlo, los números serán los mismos, no hay cábala que valga.