SILVIA PEREZ
Angwba Benoit contrajo malaria al ser picado por el mosquito transmisor en Mali, donde fue a jugar con la selección de su país. El futbolista había sido vacunado al igual que el resto de sus compañeros, pero como es alérgico le dieron una vacuna más leve.
Los primeros síntomas se presentaron dos días después de su vuelta a Uruguay. El viernes pasado fue con el funcionario Wilson Pírez a la embajada de Venezuela por la visa. "Cuando volvíamos para Los Céspedes le dije a Wilson que me sentía demasiado mal. Hablamos por teléfono con Ucha y él se comunicó con el doctor Suero, quien dio la orden de que me trajeran a la Asociación Española. Cuando llegué no podía ni caminar. Estaba mareado y tenía una fiebre de 40°. Temblaba tanto que parecía que saltaba en la cama. No podía quedarme quieto".
Por suerte en la emergencia estaba el Dr. González Burgos, que es infectólogo y que había tratado a un grupo de marineros rusos con malaria. Eran siete de los cuales sólo dos sobrevivieron. Incluso antes de que le hicieran los análisis, el Dr. González le dijo a Benoit que era malaria. Afortunadamente, la enfermedad estaba en fase primaria. Ese hecho sumado al conocimiento del médico que enseguida le administró la medicación correcta, y al muy buen estado físico del africano, salvaron su vida.
En los últimos días le repitieron los estudios para ver la evolución del tratamiento y ya no tiene más el plasmoide de la enfermedad en su cuerpo. Debe tomar una medicación que van a traerle de Brasil por 14 días y luego de a poco, puede volver a entrenar.
El Dr. Suero y el Dr. Luvizio lo visitaron constantemente, Manuel Ucha lo llamó a diario, pero sólo dos de sus compañeros fueron a verlo: Alain N’Kong y Alejandro Cichero. "Acá la gente tomó esto de la malaria muy mal, por ignorancia. Muchos pensaban que era contagioso. Yo soy africano pero no sabía mucho de la malaria y nunca vi a nadie con la enfermedad. Al oír hablar a la gente me asusté mucho, pensé que mi vida terminaba aquí. Por suerte el médico me explicó que mi caso era particular. A veces pensás que estás bien con tu entorno y cuando te pasa algo te das cuenta cómo son en realidad las cosas. Yo esperaba que mis compañeros vinieran a verme, porque aún si fuera contagioso podían haber venido y quedándose a cinco o diez metros no se iban a contagiar. El otro día me llamó Bava, y se lo agradezco, pero si me llamó es porque no se animó a venir. Me siento decepcionado, no de la gente, pero sí de mis compañeros. Yo me preguntaba ¿por qué me pasa esto? Pero a veces las cosas pasan por algo. Me di cuenta que Nacional es un equipo de fútbol, pero no es un grupo. Quiero recuperarme, volver a trabajar y poner cada persona en su lugar".
Benoit está muy agradecido a la gente de Asociación Española que lo trató muy bien: "algunos me decían que eran de Peñarol, pero igual me trataban muy bien". Durante su internación estuvo acompañado por su novia Lina y por los constantes llamados de su amigo Webo y de su representante Daniel Fonseca. El camerunés reconoció que al principio se asustó mucho, pero su inquebrantable fe fue fundamental: "tenía miedo, demasiado miedo. Estuve rezando mucho. Pensaba que si Dios me había ayudado para que jugara al fútbol y para que llegara a defender a mi país, tenía que dejar todo en sus manos. Sinceramente, pensé en irme para mi país para estar con mi gente. Si algo me pasaba quería estar con ellos".