Con motivo de la presentación de su última obra, Los 10 Mandamientos, el escritor y filósofo español Fernando Savater estuvo de paso por Buenos Aires. Y lo breve de su estadía no le impidió dedicar tiempo para asistir el pasado viernes a Palermo y el sábado a San Isidro. Lo cual para muchos les resultó extraño, pero en absoluto para sus lectores turfísticos, que también los tiene y son innumerables. Savater nos ha deleitado con su cultísima forma de decir en el tema que trate y ni que decir cuando es al turf a quien destina su sapiencia y aguda observación. Entre sus libros están El Juego de los Caballos y Galopando entre Milenios, este último revelándonos que muchas veces, pese a sus múltiples obligaciones, se hizo lugar para viajar expresamente a lujares lejanísimos —como Tokio o Singapur— sólo para ver grandes carreras clásicas internacionales o también, como lo dice con orgullo, de no haberse perdido un sólo Derby de Epsom en los últimos 30 años. Un turfman con mayúscula que ha sufrido el cierre del principal hipódromo de Madrid —algo parecido a lo que padecimos por aquí con Maroñas— pero que su "fuego sagrado" se mantuvo latente e inalterable, hecho que no hace más resaltar aún más su auténtica pasión por el purasangre. En la foto se le observa en San Isidro, en compañía del presidente del Jockey Club Argentino, Bruno Quintana y el Sr. Embajador de nuestro país en Argentina, Dr. Alberto Volonté, quien —es explicable— bien supo valorar tan ilustre presencia en el hipódromo. Con el majestuoso escenario de fondo, ellos tuvieron la feliz ocasión de hablar largamente sobre carreras, uno de sus temas predilectos. Y el turf jerarquizado, al fin, como lo merece.