Carnaval de las promesas

Digna de admiración es la tenacidad exhibida por el Frente para concitar la atención y el concurso de todo potencial votante.

En estos últimos días, la idea salvadora y capaz de operar como piedra de toque de la salvación nacional, fue la de la "austeridad".

Como gran novedad, nos cuentan que en la administración pública hay diversidad de sueldos y escalafones. Se maravillan al enterarse de que a igual función, la retribución varía de acuerdo al lugar de trabajo. Horrorizados anuncian que cuando sean gobierno terminarán con esa injusticia. Hacerlo sería buena cosa, aunque no está demás recordar que a instancias del Partido Nacional, el Parlamento cometió al Poder Ejecutivo proyectar la regularización del sistema escalafonario y de retribuciones de toda la administración pública, justamente para terminar con la inequidad. Lamentablemente el Ejecutivo todavía no hizo nada.

La otra cosa sobre la que los dirigentes del Frente estuvieron discutiendo duramente, es acerca de si debe publicarse por internet el patrimonio de los jerarcas y si serían excluidos del secreto bancario. Pero, el premio al demagogo del año se lo llevó el líder de los tupamaros, quien se adelantó a proponer los sueldos máximos de la próxima administración.

No se sabe si llorar o reír.

No se puede creer que se quiera embalurdar a los ciudadanos con chantadas como la de anunciar con grandilocuencia que los "ministros ganarán mil dólares por mes", cuando es la cantidad que hoy están ganando. Aunque, lo más grave no es eso. Lo más grave es la ofensa, el desprecio con que aluden a todas las personas que ocupan y ocuparon cargos de confianza en los distintos gobiernos. Intentar desprestigiarlos con el "ahora sí, ahora van a ver" que frecuentemente enarbola el dúo Vázquez-Mujica es verdaderamente ofensivo. ¿Con qué derecho insultan a tantos ciudadanos que se pusieron al servicio del país desempeñando tareas de confianza?. ¿Es que otra vez nos metemos en eso de que los buenos están de un lado y los malos del otro? Que los tupamaros entren en eso no es de extrañar, es el mismo sentimiento mesiánico que los llevó hace cuarenta años a querer acabar con el sistema democrático e imponer el socialismo a la cubana. Que Vázquez también apoye estas cosas, tampoco es de sorprender, porque justamente cultiva ese estilo; pero sí no deja de maravillar la prescindente actitud de otras figuras que posan de sensatas que permiten pasivamente que se persista en la descalificación moral de los adversarios.

Pero, además de ofensivo, estas cosas denotan una vez más (¿y van...?) el estado de esquizofrenia que padecen algunas autoridades frenteamplistas.

Resulta que gobiernan Montevideo desde 1990, y nunca se les ocurrió pensar que los sueldos del Intendente o de los cargos de confianza (incluidos los 18 Secretarios de los Centros Comunales) podrían ser muy altos. Gobiernan Montevideo desde hace catorce años y no han aceptado —salvo raras excepciones— que la oposición investigue la actuación del Municipio, bajo el argumento de "nosotros sabemos que está todo correcto".

La paradoja de las paradojas es que la austeridad que predican nunca la han puesto en práctica. Se sigue tirando el dinero en cosas tan interesantes como poner un trolley bus en una plaza; o mantener un canal de televisión donde revista empleada gran parte del establishment.

Al fin y al cabo de lo que se trata es de prometer. Como decía el dirigente tupamaro, hay que decir a todo que sí, prometer lo que sea con tal de llegar; teniendo siempre la precaución de que nadie sepa con exactitud lo que realmente se piensa, no sea cosa que la gente se avive y se dé cuenta que "el lobo está disfrazado de cordero".

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