"Cacerolazo" en EEUU para "celebrar la resistencia" de Argentina al FMI y el BM

WASHINGTON - Los adversarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) -que realizan este fin de semana sus reuniones semestrales- efectuaron AYER un "cacerolazo argentino" por las calles de Washington para recordar a ambas instituciones "su fracaso" en dicho país y "celebrar la resistencia" del Gobierno de Néstor Kirchner.

"La experiencia de Argentina con el FMI fue un desastre total", declaró a la AFP el joven estadounidense, Justin Jackson, quien acudió al "cacerolazo" con su mellizo Joshua, ambos vestidos totalmente de negro y con las cacerolas solicitadas por los organizadores del colectivo "Movilización por una Justicia Global".

"Si el Fondo ni siquiera logra un éxito en un país relativamente desarrollado como Argentina, ¿cómo pueden sus políticas ser exitosas en naciones mucho más pobres?", preguntó su hermano, mientras los manifestantes se agrupaban en una céntrica plaza bajo estrecha vigilancia de numerosos policías a caballo, en bicicletas y en multitud de autos.

"La gran depresión de Estados Unidos a principios de los años 30 parece modesta comparada con la depresión hacia la que el Fondo llevó a Argentina", en los 90, sostuvo Robert Weisman, uno de los responsables de la marcha, que contó con la participación de 3.000 personas, según los organizadores.

"Pero también queremos celebrar con este cacerolazo el espíritu de resistencia de Argentina, que se inició primero con la gente en las calles y que se extendió luego al Gobierno que rechaza ahora las exigencias del FMI", agregó.

Vestida con una camiseta de la selección de su país, la argentina Analía Penchaszadem aseguró que el objetivo del cacerolazo no se limitaba a recordar al Fondo "uno de sus mayores fracasos", sino también a felicitar al Gobierno de Kirchner por haber sido "el primero en decirle No al FMI".

"Es la primera vez que vemos un Gobierno que está empujando hacia adelante una mejor negociación con el Fondo", declaró, rodeada por anarquistas, izquierdistas, pacifistas y ecologistas que enarbolaban banderas palestinas, soviéticas y estadounidenses.

En medio de la multitud, la madre de la Plaza de Mayo, Nora de Cortiñas, no se cansaba de explicar lo ocurrido en su país en diciembre de 2001. "La actuación del FMI y del BM tienen mucho que ver con el gran desastre que vivimos en la Argentina", afirmó.

"Tenemos una situación económica de oprobio para el pueblo y esto tiene que ver con los planes que tiene el Fondo y el Banco de usura y de humillación de los pueblos, exigiendo el pago de una deuda que está ya pagada por tantos intereses que ellos cobraron", afirmó.

A medida que los manifestantes iban llegando al lugar de la concentración, el cacerolazo ganaba volumen. Muchos estadounidenses, la mayoría jóvenes, cumplieron el inédito requisito de acudir a la marcha con cacerolas o tambores.

Algunos ni tenían ni idea de lo que era un "cacerolazo" y les costaba pronunciar esa palabra exótica. Seamus, que no quiso dar su apellido, confesó que no sabía hasta hace unos días en qué consistía lo que llamó un "cacalecero".

"Sólo sé lo que escribieron los organizadores", explicó el manifestante que viajó a Washington con un grupo de amigos desde el vecino Estado de Virginia.

"Hemos tratado de traer algunas cosas con nosotros para hacer ruido", agregó, mostrando una cuchara de madera y sumándose al grupo que había comenzado a golpear sus improvisados tambores.

AFP

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