Esta semana el fortín de San Miguel fue, literalmente, copado. Durante dos días más de un centenar de actores, técnicos cinematográficos, camarógrafos, productores, periodistas, curiosos y hasta un destacamento militar ocuparon la fortificación. Desde luego no se trató de ninguna clase de motín, sino del rodaje de una escena para el film Un cuarto de legua en cuadro, del director brasileño Paulo Nascimento.
El film es una coproducción en la que participan capitales de Brasil, Portugal, Argentina y Uruguay. El costo total del film se estimó en dos millones y medio de dólares.La historia recrea la experiencia de un médico viudo que llega a América en 1765 a bordo de un galeón junto a un grupo de inmigrantes de las islas Azores. Las durísimas condiciones del viaje, el mal de Luanda, las promesas no cumplidas y la dura peripecia de aquellos inmigrantes configuran el contexto de esta historia que se complica con el romance del protagonista y la bella esposa de un militar de alto rango. Grupos de inmigrantes provenientes de las islas Azores constituyeron la población fundacional de algunas ciudades de Maldonado.
El film cuenta con la actuación de destacados actores como Edson Celulari, Daniela Escobar y hasta el cantante Ney Mattogrosso, para quien el director no sólo escribió un papel especial, sino una balada (Paulo Nascimento también es músico) que forma parte de la banda sonora del film, que cantará el gran Matogrosso. Si bien el film es hablado casi por completo en portugués, tendrá pasajes en español ya que también participa el actor argentino Jean Pierre Noher y los uruguayos Gustav Van Perinostein y Jorge Nasser, quien por un rato abandonará la guitarra para hacer cine. Estos dos uruguayos deberán viajar a Florianopolis en los próximos días para rodar una escena: Nasser será de un alférez español que debe fusilar a un prisionero mientras que Van Perinostein será quien le vende los ojos al infortunado. "Son dos papeles chicos, por eso busqué a dos personalidades que el público uruguayo reconozca rápidamente", comentó Pepi Goncalvez, la productora uruguaya del film. "Además me pidieron a un tipo alto, con cara de malo y el primero en el que pensé fue en Nasser", agregó.
El film se terminará de rodar el 13 de mayo en Brasil. En diciembre se realizará el preestreno en el Hotel Conrad para la prensa, con la participación de los actores del film y poco después se ofrecerá una función exclusiva para los pobladores de 18 de julio, el pueblo cercano al fortín de San Miguel. Pero el estreno oficial de la película en salas de Montevideo recién tendrá lugar en abril del año que viene.
RODAJE. Dos días, más de 60 técnicos, un batallón de 40 militares, camarógrafos, iluminadores, actores y un largo etcétera de personas estuvieron durante dos días en el fortín de San Miguel para rodar una escena del film que no durará más de 6 minutos en total. La escena fue planificada por el director Nascimento con minuciosidad: la tenía diseñada desde agosto del año pasado.
"Quedaron encantados", dijo a modo de síntesis Pepi Goncalvez Según explicó la productora de la parte uruguaya del film, el fortín de San Miguel ofrece muchas ventajas, desde su excelente estado de conservación hasta las dimensiones de la edificación. "Todo el pueblo 18 de julio tiene una relación muy estrecha con el fortín, ya que son descendientes de los picapedreros que trabajaron en él. Si bien el fuerte es del siglo XVIII, luego fue desmantelado y posteriormente reconstruido gracias a los esfuerzos de Arredondo, que sabía dónde estaba cada viga y cada piedra que se habían llevado", explicó la productora.
En el rodaje de esta escena tuvo importante participación el Ministerio de Defensa, que facilitó la infraestructura para alojar a todo el equipo de producción (120 en total), así como un batallón de soldados y oficiales que, vestidos de época, hacen de extras en el film. "Ellos ya tenían la experiencia de El Curro Jiménez", comentó Goncalvez sobre el ejército. "La verdad que el ejército nos fue de gran ayuda, nos facilitaron todo. Son gente de una gran disponibilidad, fuera de serie", agregó.
El batallón fue completamente ataviado con ropa de época, que diseñó una experta portuguesa en vestuario militar de época. Sin embargo, los sombreros tricornios que se verán en el film son de factura uruguaya y fueron realizados por Eugenio y Cristina González. La orden de que los sombreros fueran hechos en Uruguay vino expresamente desde Portugal, hasta donde llegó la fama de estos artesanos uruguayos.