Clientelismo y estructuras desmontables

Los clubes políticos hoy tienen mucha menos influencia que antes. Antes de 1970 eran un instrumento muy importante en el reclutamiento de adhesiones políticas y en la organización política del electorado. En los clubes se reclutaba, en los clubes se resolvían problemas puntuales de la gente, y de alguna manera u otra en los clubes se educaba.

El Frente Amplio, cuando inventó los comités de base, intentó reproducir la idea de los clubes de una manera diferente, con una posición menos clientelística y más ideológica; pero hoy por hoy el Frente tiene grandes dificultades para organizar la estructura de los comités de base.

Antes era una estructura más permanente, hoy es una estructura más temporaria. Antes estaban más extendidos en todo el país, y ahora están más en algunos barrios poblados y en la periferia, pero no tanto en los centro urbanos.

También perdieron vigencia con la pérdida de importancia de los mecanismos de retribución clientelística, que eran la manera más importante de hacer política hace 40 años.

Seguramente hoy un partido que quiere hacer campaña tiene que atender su dimensión territorial. De eso no hay dudas y pasa en todos los países del mundo. Ahora son más efímeros, de corto plazo, se organizan para los efectos de la campaña y después son difíciles de mantener porque son muy costosas.

Funcionan en la campaña en la medida que implican una dimensión territorial importante. Se mantienen de distintas maneras. Muchos de ellos con los aportes de la propia agrupación y la propia lista y con actividades específicas dedicadas a la búsqueda de fondos. Mantener regularmente es muy costoso, porque implica pagar un alquiler, la luz y consumos altos si hay actividad, hay que tener fondos para organizar pintadas, cartelería o hacer asados.

Una cosa es un club político en Montevideo y otra en el interior. Supongo que en capital están más extendidos en la periferia. En el interior creo que el club es más personalizado, aunque por definición cualquier club político es personalizado. Creo que son distintas políticas, pero en ambos casos cumplen la misma función: mantener un contacto cara a cara con los electores.

Hay un libro argentino de Javier Auyero que se llama "La Política de los Pobres" que analiza las estructuras territoriales peronistas en los barrios. Los clubes son muy importantes allí, tienen actividad continua todo el año y no temporal. El Peronismo trabaja constantemente y las estructuras territoriales son muy importantes, pero su actividad es canalizada en "servicios". Es clientelismo político en el sentido estricto.

Minuto caro

El minuto de propaganda proselitista en el horario central de televisión tiene un costo aproximado a los 800 dólares, más IVA. Como bonificación, los canales brindan un minuto extra en horario lateral (a las 14 horas, por ejemplo). También hay tarifas especiales en caso de contratación de muchos minutos. Dadas las características de las internas, el Partido Colorado reservará sus fondos más para las elecciones nacionales que para esta instancia. La interna nacionalista es la única que seguramente se debatirá en televisión.

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