JERUSALEN
El primer ministro israelí Ariel Sharon dijo que no se siente ligado ya por el compromiso que contrajo con Estados Unidos de no eliminar al líder palestino Yasser Arafat.
Este ha sido el mensaje más rotundo del gobernante israelí de que podrían asesinar a Arafat, quien ha estado recluido en los confines de Cisjordania en los últimos dos años.
En una entrevista televisada el viernes, Sharon dijo que informó al presidente estadounidense George W. Bush la semana pasada sobre su cambio de posición, cuando ambos se vieron en Washington. Sharon se negó a describir la reacción de Bush.
Poco después de conocerse esas declaraciones, la Casa Blanca advirtió al Primer Ministro israelí que mantenga su palabra y no le haga daño al líder palestino, dijo un alto funcionario de la administración, que solicitó conservar el anominato.
Los funcionarios palestinos han expresado su preocupación de que Israel mate a Arafat tras los asesinatos de los cabecillas más importantes de Hamas.
El jueves, Arafat, temiendo un ataque inminente, expulsó a 21 combatientes de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa que se encontraban refugiados en su cuartel general de Ramalá.
Algunos dirigentes palestinos justificaron la decisión alegando "razones de seguridad", pero la expulsión generó gran irritación en el grupo armado.
Israel ha amenazado con lanzar un ataque contra el cuartel general de Arafat en Cisjordania, si los activistas de las brigadas refugiados allí no se retiraban del lugar. AFP y AP